Haced en este valle muchos estanques

Dentro de poco, el Espíritu Santo será derramado en todas las naciones. ¿Qué debemos hacer sabiendo esto? Veamos algunos principios bíblicos en 2 R 3:4-26.

Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones. Pero muerto Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. Salió entonces de Samaria el rey Joram, y pasó revista a todo Israel. Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos. Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom. Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá, y el rey de Edom; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, les faltó agua para el ejército, y para las bestias que los seguían. 10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 11 Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías. 12 Y Josafat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron a él el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom. 13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No; porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera. 15 Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo, 16 quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. 17 Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. 18 Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos. 19 Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil. 20 Aconteció, pues, que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de aguas. 21 Cuanto todos los de Moab oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podían ceñir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22 Cuando se levantaron por la mañana, y brilló el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre; 23 y dijeron: ¡Esto es sangre de espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro, y cada uno ha dado muerte a su compañero. Ahora, pues, ¡Moab, al botín! 24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron de delante de ellos; pero los persiguieron matando a los de Moab. 25 Y asolaron las ciudades, y en todas las tierras fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron piedras, porque los honderos la rodearon y la destruyeron. 26 Y cuando el rey de Moab vio que era vencido en la batalla, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada, para atacar al rey de Edom; mas no pudieron. 27 Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo contra Israel; y se apartaron de él, y se volvieron a su tierra.

GUERRA

4Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones. 5Pero muerto Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 6Salió entonces de Samaria el rey Joram, y pasó revista a todo Israel.

Mesa, el rey de Moab, pagaba tributo a Joram, el rey idólatra de Israel; pero decidió no continuar pagando. Entonces, Joram se levantó en guerra contra él; y para ello solicitó la ayuda de Josafat, el rey creyente de Judá; y del rey de Edom, quien estaba bajo la autoridad de Judá, desde el tiempo de David. Los moabitas vivían al este del mar Muerto; y eran descendientes de Moab, el hijo de Lot.

MEDIOCRE

Joram reinó en Israel entre los años 853-841 a.C. Quitó los baales puestos por su padre, el malvado rey Acab; pero continuó con la adoración al becerro de oro, en Bet-el, y en Dan (1 R 12:28-29), adoración que había establecido Jeroboam, hijo de Nabat (2 R 3:1-3); con el objetivo de impedir que el pueblo de Dios fuera a adorar al Señor en el templo de Jerusalén; ya que, el antiguo reino de David se había dividido en dos reinos: Israel y Judá.

Aunque Joram vivía en pecado, no era tan perverso como su padre, el rey Acab. No era bueno, pero tampoco era muy malo. Es decir, era mediocre. Joram es tipo del cristiano mediocre. Cuando un cristiano es mediocre, el enemigo se levanta en guerra, sabiendo que ese cristiano no tiene autoridad espiritual.

Joram se dio cuenta que contra ese enemigo no podría vencer. Por eso fue a pedirle ayuda a Josafat, el rey de Judá, un rey que andaba bien delante de Dios. Muchos cristianos mediocres buscan ayuda de un creyente espiritual, cuando el enemigo se levanta contra ellos. ¿Cómo está tu corazón? ¿Estás totalmente entregado a Dios, o eres mediocre, con un corazón dividido?

NO OS UNÁIS EN YUGO DESIGUAL CON LOS INCRÉDULOS

7Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos. 8Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom.

1.   Yugo desigual. Josafat vivía correctamente delante de Dios (1 R 22:41-44). Pero no le consultaba en las decisiones que tomaba. Por ejemplo,

  • tiempo atrás se había asociado con Acab, el rey de Israel, para ir a luchar en contra de los sirios, y casi perdió la vida en la batalla (1 R 22).
  • Ahora se asocia con el hijo de Acab, para ir a la guerra en contra de los moabitas; y otra vez está a punto de morir.

Esto nos revela que, frente a cada decisión tenemos que buscar la guía del Espíritu Santo, y no hacer alianzas en yugo desigual con los infieles (2 Co 6:14), como hizo Josafat.

Además, Josafat se dejó guiar por el consejo de Joram, y esto lo llevó al borde de la muerte. Esto nos muestra que, en nuestras decisiones no tenemos que dejarnos guiar por los buenos consejos que nos dan otras personas; aunque sean nuestros hermanos en la fe, y que nos digan: Dios me habló y me dijo que…. Antes de tomar una decisión, consultemos a Dios.

2.   Solución humana. Frente al problema económico deciden ir a la guerra, en vez de buscar la solución espiritual.

3.   Camino. No consultaron a Dios para elegir el camino a seguir. El plan de Joram se basó en una muy buena idea que él tenía: ir por el camino del desierto, al sur del mar Muerto, atravesando el territorio de Edom, para sorprender a sus enemigos, pensando que los moabitas no creerían que ellos se atreverían a pasar por allí. Decidió no atacar por el norte sabiendo que, en ese lugar los moabitas estaban bien protegidos.

Muchas veces a nosotros nos pasa lo mismo: confiamos en nuestra inteligencia, no consultamos a Dios, y así nos va.

¿ESTÁS DANDO VUELTAS EN EL DESIERTO?

 9Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá, y el rey de Edom; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, les faltó agua para el ejército, y para las bestias que los seguían

No encontraban el rumbo. Por eso, estuvieron siete días dando vueltas en el desierto, hasta que se les terminó el agua. Llegaron a un punto de no retorno. Es decir, no podían ni avanzar, ni retroceder. Estaban a punto de morir, sin haber luchado.

Si vos estás dando vueltas en un desierto espiritual, porque Dios te llevó allí (así como Jesús, que fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, Lc 4:1), está todo bien. Pero, si estás dando vueltas en el desierto, sin que Dios te haya llevado allí, sea porque vos te metiste en él, o sea por causas ajenas a vos, pídele a Dios que él te muestre la salida. Es hora de que busques al Señor: él te hablara y te sacará de ese desierto; porque Dios dice:

Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar (Sal 32:8).

UNA DECISIÓN EQUIVOCADA

10Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.

Joram dijo: Dios tiene la culpa. Pero el culpable era él mismo, por haber elegido mal el camino. No se acordó de  buscar la dirección de Dios, para ir por el mejor camino; pero ahora que ha fracasado se acuerda de Dios, solamente para echarle la culpa. ¿Le echas la culpa a Dios por la situación en la que te encuentras? Joram le echó a Dios la culpa del fracaso, pero fue precisamente Dios quien los salvó, y les dio la victoria.

Los pecadores actúan así: le echan la culpa a otros. No se hacen responsables por sus pecados.

Recuerdo que había muerto un familiar de una compañera mía de trabajo; y por esta causa, ella culpaba a Dios; y no se arrepentía de sus pecados.

¿NO HAY AQUÍ PROFETA DE JEHOVÁ?

 11Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías. 12Y Josafat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron a él el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom.

Que servía a Elías. Servía en hebreo es: “יָצַק” (yatsaq). Strong’s H3332. Significado: Verter. Esto corresponde a la limpieza ritual judía. Es decir, Eliseo echaba el agua en las manos de Elías. Así lo traducen otras versiones bíblicas (Jer 2001*, LBLA, BL95, KJV).

1.   Fe. Contrariamente a la actitud de Joram, Josafat sabía que Dios podía liberarlos del problema y darles la victoria.

2.   Consulta. Empezaron el camino sin consultar a Dios; y ahora, al estar en problemas deciden consultar a Dios. Lo normal es que, antes de emprender un nuevo camino le preguntemos a Dios. Pero si empezaste mal, y ahora buscas a Dios, él puede hacer un milagro en tu vida. Frente a la crisis (económica, familiar, laboral, etc.), ¡consulta a Dios! En medio de la crisis, busca la dirección de Dios.

3.   Eliseo. Josafat preguntó si no había allí algún profeta. Sí, allí estaba Eliseo. En nuestro caso, los pecadores se acuerdan de ese creyente al que no le daban importancia. Si tienes buen testimonio, llegará el momento en el que te consultarán.

Necesitamos personas como Josafat que, en medio de la dificultad digan: ¡Vamos a consultar a Dios!

El profeta no dijo que es lo que él pensaba que tendrían que hacer, sino que, consultó a Dios.

4.   La guía de Dios. ¿Qué hacía Eliseo allí, junto con los soldados? Él no era militar, ni tampoco era un asesor espiritual. Evidentemente, Eliseo estaba allí guiado por Dios, para dar la victoria al pueblo de Dios. Es decir, guiado por el Espíritu Santo estaba en el lugar correcto, a la hora exacta. Esto nos revela que, tenemos que ser guiados por Dios de igual forma.

Seguramente, Eliseo no habrá sabido por qué el Señor lo llevaba al desierto, junto con los soldados que iban a la guerra. Por eso, aunque no entendamos, dejémonos ser guiados por el Espíritu Santo.

5.   Temor. Notemos que, en vez de que los tres reyes le pidieran a Eliseo que subiera hasta el lugar en donde ellos estaban, como cualquier rey habría hecho; ellos mismos descendieron, humildemente, hasta el lugar en donde estaba el profeta. Seguramente habrán recordado que, unos pocos años atrás, cuando el rey Ocozias, el hermano del rey Joram, le ordenó al profeta Elías, el maestro de Eliseo, que descendiera del monte en el que estaba, el fuego de Dios cayó del cielo, y mató a dos capitanes y a sus cien soldados (2 R 1).

6.   Profeta. En la época de Eliseo, tanto el pueblo como los reyes, respetaban y temían a los profetas, porque ellos no decían lo que se les ocurría, de acuerdo con su inteligencia; sino que, recibían directamente de parte de Dios la palabra que tenían que decir.

Contrariamente a esto, en nuestros días hay una corriente teológica que enseña que, todos los cristianos podemos profetizar; porque,

  • como Jesucristo habita en nosotros; y
  • como conocemos, en alguna medida, el plan de Dios;
  • entonces, todos podemos hablar proféticamente;
  • o sea, todos podemos decir lo que se nos ocurra sabiendo que, como somos hijos de Dios, lo que digamos será una profecía; ya que, Dios estará hablando a través de nosotros.

En la actualidad, por causa de este nuevo sistema teológico:

  • 1) Se anima a todo el pueblo a profetizar; o sea, a decir lo que se les ocurra en ese momento, creyendo que eso es palabra profética.
  • 2) Muchos dicen: Yo  profetizo; y declaran lo que se imaginan, creyendo que están profetizando. Pero la realidad es que, con el tiempo vemos que, lo que han profetizado no se cumple. Estas supuestas profecías no están originadas en Dios, sino en el “Yo”.
  • 3) Se ha llegado a pensar que, un mensaje, dado por un predicador, es una profecía; pero, la triste realidad es que, muchas veces vemos que ese mensaje no tiene inspiración divina.
  • 4) Algunos predicadores preparan sus mensajes y, a la hora de predicar, sienten que tienen que cambiar de mensaje, y hablar de otro tema. Esto muestra que, lo que iban a decir no estaba inspirado por Dios para ese momento.

Por eso, debemos volver a las sendas antiguas (Jer 6:16); es decir, debemos volver a creer que,

  • profetizar” no es declarar nuestras buenas ideas; ni tampoco es hablar por nuestra propia cuenta, sino que,
  • profetizar es escuchar a Dios, y decir a la gente lo que el Señor nos ha dicho; aunque no entendamos nada lo que estamos diciendo; así como le pasó a Eliseo, quien dijo que el valle se iba a llenar de agua, pero que no iba a llover

Además, notemos que Josafat dijo:

¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él?”

Aquí está la clave para entender qué es un profeta, y qué es una profecía. Josafat no buscó una persona inteligente quien, con sus buenas ideas, les diera la solución; sino que él preguntó por un profeta; es decir, alguien a quien, por medio de él, podrían consultar a Dios. Es decir, un profeta no habla de acuerdo con su inteligencia; sino que, un profeta habla lo que recibe por inspiración divina. Esto nos revela que, la nueva corriente teológica que enseña que profetizar es decir lo que se nos ocurra, no es bíblica.

DIOS NOS DA AUTORIDAD

 13Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre.

1.   Dioses. Con esto, Eliseo le estaba diciendo a Joram: ¿Ahora venís a pedirle ayuda a Dios, vos que nunca te comprometiste con él? ¿Por qué no le vas a pedir ayuda a los profetas de Baal y de Asera (1 R 16:30-33; 18:18-19), a ver si ellos te pueden ayudar?

Pero Joram no pensó en consultar a sus profetas: Él sabía que ellos no le podrían ayudar en este problema. Si bien Joram había sacado las estatuas de Baal (1 R 16:32; 2 R 3:2), no las había destruido; ni tampoco había eliminado a los profetas de Baal. Esto último lo haría más tarde Jehú (2 R 10:19); quien también destruyó la estatua de Baal (2 R 10:27).

2.   Modismo. ¿Qué tengo yo contigo? Esto era un modismo hebreo, usado para expresar que no había nada en común con la otra persona; es decir, que no se compartía ni la forma de pensar, ni la de vivir (2 S 16:10).

3.   Autoridad. Notemos que Eliseo le habló al rey con autoridad, sin ningún temor. Esa es la autoridad qua da el Señor. Si Dios te llama, tendrás autoridad para enfrentar cualquier circunstancia.

DIOS NO TIENE LA CULPA

Y el rey de Israel le respondió: No; porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.

Joram responde volviendo a echarle la culpa a Dios; siendo que, el culpable era él. Muchos hacen exactamente lo mismo: no consultan a Dios, hacen sus propios planes; y cuando las cosas les salen mal, le echan la culpa a Dios. Además, le echan la culpa de todos los males que hay en este mundo (guerras, enfermedades, etc.); siendo que el culpable de todos los males que existen es el diablo.

VIVAMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS

 14Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera.

En medio del conflicto, de la desesperación, ya que, los soldados sabían que iban a morir, porque no podían ni avanzar, ni retroceder, Eliseo dijo que él estaba en la presencia de Dios. Notemos que él no dijo que estuvo en la presencia de Dios, en el templo, por ejemplo, sino que, en ese momento él estaba en la presencia de Dios; siendo que estaba en medio de un tremendo conflicto; ya que, todos pensaban que iban a morir en el desierto.

Es decir, en todo lugar tenemos que tener la conciencia de estar en la presencia de Dios. Algunos, al estar en el templo, entienden que están en la presencia de Dios, y actúan santamente; pero cuando salen del templo, entienden que ya no están en la presencia de Dios, y actúan como diablos. ¿Vives en la presencia de Dios, en la calle, en el trabajo, en tu casa, etc.?

AL ADORAR, LA PRESENCIA DE DIOS DESCIENDE

15Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo.

Aclaraciones:

  • 1) La frase: La mano de Jehová era usada para hablar de la palabra de Dios, o de la inspiración divina. Por ejemplo: Vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová (Ez 1:3).
  • 2) Un tañedor era un músico que tocaba un arpa.

Mientras la música subía, la mano de Jehová bajaba: Al adorar desciende la presencia y la palabra de Dios; ya que, Dios habita en medio de las alabanzas de su pueblo (Sal 22:3).

En medio de las crisis y de las situaciones imposibles, al adorar, la presencia de Dios desciende, trayendo el milagro. Quiere decir que en medio de la prueba hay que adorar.

HACED EN ESTE VALLE MUCHOS ESTANQUES

16quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques.

Eliseo les dijo que, en medio del valle cavaran muchos estanques. Un estanque es un depósito de agua, grande, artificial, abierto.

1.   Desierto. El lugar era un valle desértico. En el desierto, si no hay estanques, cae la lluvia y el agua se escurre en la arena. Por eso, para poder contener el agua tenían que hacer estanques.

En medio del desierto, y conforme a la palabra de Dios, los soldados empezaron a hacer estanques, usando sus espadas, como palas. Ellos tenían que creer lo que Dios había dicho, y ponerse a trabajar. Porque hacer estanques implica: obediencia y fe.

La fe se expresa por medio de obras. Es decir, si creemos que viene el gran derramamiento del Espíritu Santo, tenemos que preparar estanques; o sea, preparar vidas que habrán de contener la gloria de Dios.

En el desierto en el que vos estás, prepárate para recibir.

2.   “Haced en este valle. En la vida espiritual, a veces estamos arriba, en las montañas, y otras veces estamos abajo, en los valles. Pero, si estamos en medio de un valle, y más aún, si ese valle es un desierto, tenemos que hacer estanques, sabiendo que, el río de Dios descenderá hasta donde nosotros estamos.

Debemos prepararnos para la bendición que está por llegar; porque, cuando el río de Dios llega, trayendo un gran avivamiento, ya es tarde para hacer preparativos.

Haced en este valle. Dios obrará; pero nosotros tenemos que preparar las condiciones para recibir la bendición. Sabiendo que viene el gran avivamiento debemos orar, prepararnos, preparar a otros, etc. Nuestra actitud no debe ser pasiva, sino activa.

Antes de irse al cielo Jesús les prometió a sus discípulos que él les enviaría el Espíritu Santo; y sabiendo esto, ellos se pusieron a orar diariamente, pidiendo el cumplimiento de lo que el Señor les había prometido. Del mismo modo tenemos que hacer nosotros, sabiendo que Dios ha prometido derramar su Santo Espíritu en los últimos días (Hch 1-2).

“En este valle. Dios enviará el milagro allí en donde vos estás, en medio de tu problema, de tu necesidad.

3.   “Muchos estanques. Debemos preparar a todo el pueblo de Dios; porque Dios usará a todos, desde los niños y hasta los ancianos (Hch 2:17). Si no preparamos perderemos la bendición. Aquellos a los que nosotros preparemos, Dios los llenará con su Santo Espíritu.

4.   Hacer estanques:

  • Es preparar a los creyentes que habrán de contener las aguas del río de Dios.
  • Es preparar vasijas que habrán de contener el aceite Recordemos el caso de la viuda que tenía que buscar vasijas para que Dios las llene con aceite: cuando las vasijas se acabaron, cesó el aceite: Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite (2 R 4:1-7).
  • Es preparar odres nuevos que habrán de contener el vino celestial (Lc 5:37-39).
  • Es preparar el camino para el próximo derramamiento del Espíritu Santo (Hch 2:17-20).
  • Es preparar el camino para que la gloria de Dios se manifieste (Is 40:3-5).
  • Es poner nuestra fe en acción (Stg 2:17).
  • Es cavar pozos de avivamiento. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad (Is 35:6). [Sobre: Pozos, ver [4] ]

5.   Preparación

  • Dios te revelará cómo debes prepararte para el próximo avivamiento.
  • En los avivamientos, si no hay vidas preparadas, al poco tiempo se pierde la bendición.
  • ¡ Prepárate para recibir el fuego de Dios! ¡Prepara a otros!
  • ¿Cómo prepararías tu vida y tu iglesia, si Dios te dijera que viene un gran avivamiento? Pues haz todo lo que está en tu corazón, porque, Dios ha dicho que el avivamiento vendrá. No sé cuándo, pero vendrá dentro de muy poco tiempo porque, la Biblia dice que el gran derramamiento del Espíritu Santo ocurrirá antes de la segunda venida de Jesucristo; y las señales anticipatorias de ese gran suceso, ya han empezado a ocurrir, una tras otra. ¡Esto nos muestra que estamos en el tiempo de Dios! [Sobre: Señales, ver: [5]  [6]  [7]  [8]  [9]  [10] ]

6.   Estrategía. Necesitamos que Dios nos dé la estrategia para la guerra espiritual, para la salvación de los pueblos. En medio de la crisis Dios nos va a dar sus ideas. Por ejemplo, recordemos el caso del llamado: Avivamiento de oración 1857, en los Estados Unidos. Dios inspiró a Jeremías Lamphier a invitar a los empresarios y a los comerciantes a una reunión de oración al mediodía. Luego de esto, se multiplicaron las reuniones de oración con ese estilo. Como resultado de esas reuniones, se llegaron a reportar unas siete mil conversiones por día, aunque no hubo ni predicación ni líderes. Al final, se convirtieron unas dos millones de personas. Pero, no podemos imitar ese método porque, ¡Dios hará cosa nueva! 

ESTE VALLE SERÁ LLENO DE AGUA

17Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.

1.   Fe. Los soldados se habrán preguntado: ¿Para qué cavar estanques, si no habrá lluvia? Aparentemente, esto no tenía sentido. Era una tarea de fe. Aunque no entendamos lo que Dios nos ordena, obedezcamos. Esto es como lo que Jesús le dijo a Pedro: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después (Jn 13:7).

Del mismo modo Dios quiere que, por la fe, empecemos a preparar a la iglesia, creyendo que viene un nuevo derramamiento del Espíritu; ya que, Dios ha prometido que antes de la segunda venida de Cristo, y antes de que ocurran milagros en el sol, en la tierra, etc., el Espíritu Santo será derramado sobre toda carne; es decir, sobre todas las personas de este mundo; y esto nunca ha ocurrido (Hch 2:17-20); y tiene que ocurrir dentro de poco porque, el arrebatamiento de la iglesia está por producirse; y esto sucederá antes del gobierno mundial del anticristo. [Sobre: Arrebatamiento, ver [18] ]   [Sobre: Anticristo, ver [19] ]

Tenemos que hacer lo que Dios nos diga, aunque esto parezca algo sin sentido; así como cuando Dios le dijo a Noé que construyera el arca, y nunca había llovido.

La bendición de Dios depende de la fe. Los soldados que confiaron plenamente en la palabra profética, cavaron profundamente, y recibieron mucha agua; mientras que, los que apenas creyeron, hicieron un pocito y recibieron muy poca agua. Del mismo modo, sabiendo que estamos en el tiempo del gran derramamiento del Espíritu sobre toda carne, si tenemos fe haremos grandes estanques, para recibir mucha bendición.

2.   “No veréis viento, ni veréis lluvia. Es decir:

  • No podrán decir: El avivamiento comenzó en tal lugar, y de tal forma.
  • El derramamiento del Espíritu Santo vendrá de una forma nueva, no de una forma tradicional. Muchos esperan que el avivamiento venga tal como vino en el pasado; y se desilusionan cuando viene de una forma totalmente diferente.
  • Dios no actúa conforme a los métodos humanos,

3.   Viene el río de Dios

Por fe tenemos que preparar los estanques, los odres, las vidas que habrán de contener las aguas del río de Dios que está por ser derramado. [Sobre: «Odres», ver [61] ]

El río de Dios vendrá con poder. El Espíritu Santo será derramado, y originará un gran avivamiento.

Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos (Is 44:3).

4.   Restauración. Dios hará algo nuevo.

He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Is 43:19).

Cuando viene un avivamiento, muchos no lo aceptan, porque viene de una forma nueva. Pero, ¿entonces tenemos q aceptar cualquier nueva doctrina? ¡No!, porque en el contexto, lo nuevo es nuevo en esta época, pero ya sucedió en el pasado porque dice: otra vez abriré camino… y ríos. Quiere decir que, lo nuevo es restauración: como en el caso del avivamiento que vino al ser restaurado el bautismo en el Espíritu Santo, en el avivamiento ocurrido en la calle Azusa, en Los Ángeles, California, 1906. [Sobre: «Azusa», ver [38] ]

5.   “Cosa nueva: El Espíritu Santo vendrá:

  • 1) Como fuego consumidor (Dt 9:3; He 12:29), fuego que destruye todo; para quemar toda atadura, demonio, espíritu de enfermedad, etc.
  • 2) Como fuego purificador (Mal 3:2); para purificar nuestras vidas.
  • 3) Como fuego de poder (Lc 12:49; Hch 1:8; 2 Tim 1:6), para que podamos predicar con autoridad espiritual. [Sobre: «Fuego», ver [30] ]

6.   Derramamiento. Viene el gran derramamiento del Espíritu Santo. Los avivamientos anteriores, por lo general han sido locales. Pero el avivamiento que viene será mundial. Viene el avivamiento más grande de la historia. La cosecha será extraordinaria (Stg 5:7).

7.   Avivamiento. Pero, ¿qué es avivamiento?

  • Avivamiento es el resultado del derramamiento del Espíritu Santo en una región. Como consecuencia de esto hay salvación, sanidades, milagros, liberación, cambios en la sociedad, etc.
  • Avivamiento es el resultado del descenso de la gloria de Dios.
  • Avivamiento es el soplo de Dios sobre las brasas encendidas de los creyentes. [Sobre: Avivamiento, ver [47] ]

8.   Bendición económica. Junto con el avivamiento viene la bendición económica: beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.

9.   Milagro. Quizás vos estás como esos soldados, en el desierto, sin agua y a punto de morir; con tus estanques vacíos (estanques vacíos de trabajo, de salud, etc.). Pero Dios te dice: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua. ¡Tus estanques se llenarán! ¡Dios hará el milagro! ¡La bendición vendrá silenciosamente! ¡En forma inesperada!

PARA DIOS, ES POCA COSA DARTE UN MILAGRO

18 Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos.

Es cosa ligera, es decir, es poca cosa para Dios darte el milagro que estás necesitando; y bendecir tu economía. Él quiere, además, destruir a tus enemigos y salvar a tu familia, librarlos de los demonios, y de ataduras espirituales. Los milagros, son para Dios cosa ligera.

LA HORA DEL SACRIFICIO ES LA HORA DE LA BENDICIÓN

20Aconteció, pues, que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de aguas.

Notemos atentamente que, las aguas llegaron a la hora del sacrificio.

1.   El sacrificio del cordero. Por causa de los pecados de la nación, en el templo de Jerusalén, sacrificaban dos corderos cada día: uno a la hora tercera, y el otro a la hora novena, (Ex 29:38-42). Estos corderos representaban a Jesús, el Cordero de Dios, quien murió por los pecados de todos los seres humanos (Jn 1:29); y quien

  • fue crucificado en el momento del sacrificio de la mañana, a la hora tercera (9 de la mañana), y
  • murió en el momento del sacrificio de la tarde, a la hora novena (3 de la tarde). [Sobre: Sacrificio, ver [45] ]

2.   A la hora del sacrificio…

  • Eliseo oró, y a la hora del sacrificio de la mañana llegó el agua.
  • Elías oró, y a la hora del sacrificio de la tarde llegó el fuego (1 R 18:17-40).

El agua del río de Dios, y el fuego del Espíritu Santo llegarán a nuestras vidas si consagramos nuestras vidas en el altar del sacrificio.

Notemos atentamente que, en el mismo momento en el que,

  • en el templo de Jerusalén el sacerdote estaba sacrificando el cordero, para el perdón de los pecados del pueblo de Dios; en ese mismo momento,
  • en el desierto de Edom, llegaban las aguas de bendición a los soldados que iban a morir de sed, y los catapultaba hacia la victoria.

Esto nos revela que, la hora del sacrificio es la hora de la bendición. ¿Quieres bendición? Dios dice:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional (Ro 12:1).

Para que el río de Dios

  • venga a nuestras vidas tenemos que consagrar todo nuestro ser, en sacrificio vivo, en el altar de Dios; y para que
  • llegue a otras personas, tiene que haber alguien en el altar, consagrando, entregando, su vida a Dios. Teniendo en cuenta que, mientras que el sacerdote estaba ofreciendo el sacrificio en el altar de Jerusalén, las aguas llegaban a los que estaban en el desierto, esto nos muestra que, si nosotros consagramos nuestras vidas en el altar, las aguas del río de Dios llegarán a las multitudes.

Pero, ¿dónde está el altar, para entregar allí nuestras vidas a Dios? El altar de Dios está en el lugar en donde nos encontramos, sea en nuestra casa, en la calle, en el trabajo, etc.; ya que, en nuestro corazón hay un trono y un altar. El trono, es para que Jesucristo esté sentado allí, gobernando; y el altar, es para que sobre él estemos nosotros; al punto tal que podamos decir, como Pablo: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gá 2:20). Recordemos que Eliseo dijo que vivía en la presencia de Dios.

Es importante recordar que, tus oraciones traerán la bendición a personas que están a gran distancia del lugar en donde vos te estás.

LA TIERRA SE LLENÓ DE AGUAS

20 Aconteció, pues, que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de aguas.

1.   Sangre. Las aguas llegaron en forma milagrosa. Dios puede actuar milagrosamente,   usando medios que no hubiéramos imaginado; ya que, la Biblia dice:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman (1 Co 2:9).

Las aguas vinieron por el camino de Edom. En las montañas orientales de Idumea había llovido, y ahora, al bajar las aguas hacia el valle, estando en contacto con la arenisca toja, y la piedra caliza también roja, propia de esa zona, tomó un color rojo.

Edom, en hebreo es “אֱדוֹם” (ʼĔḏôm, Edom). Strong’s H123. Significado: Edom, rojo. A los edomitas, los romanos les llamaron idumeos (de Idumea).

Luego de esto, Eliseo volvió a hablar proféticamente, y les dijo a los militares qué era lo que ellos tenían que hacer: tirarse al suelo, en la arena, como si estuvieran muertos.

Cuando los moabitas vieron las aguas rojas, y sabiendo que el río que pasa por esa región estaba seco, y que no había llovido, creyeron que los tres reyes se habían matado entre sí; y que el líquido rojo era la sangre de ellos. ¿Por qué creyeron esto? Para entender esto recordemos que, Edom era súbdito de Judá; y que, bien podría haber aprovechado la oportunidad para liberarse de sus amos; y que, la alianza entre Israel y Judá, era muy débil; ya que, si bien todos eran judíos, se habían dividido, años atrás, formando dos naciones.

Viendo los moabitas que, en el campamento judío no había movimientos, que todos estaban tirados en la arena, y que alrededor de ellos había sangre; todo esto les hizo pensar que los judíos habían muerto. Entonces, los moabitas llegaron al campamento judío para buscar el botín que había quedado. Pero entonces, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron de delante de ellos; pero los persiguieron matando a los de Moab.

Al finalizar la guerra, los soldados del reino de Judá quedaron muy enojados contra Israel; es decir, contra Joram, el idólatra rey del reino de Israel; Y hubo grande enojo contra Israel ya que, por culpa del deseo de este hombre de lograr que Moab siguiera pagándole los impuestos, los había llevado a la guerra; y ahora ellos regresaban a sus casas, algunos de ellos heridos, y otros muertos. ¿Qué habían ganado con ayudar a otro país para que siguiera cobrando impuestos? Por eso, se apartaron de Joram y regresaron a Judá. y se apartaron de él, y se volvieron a su tierra.

2.   Victoria. Todo lo que había dicho Eliseo se cumplió al pie de la letra.

La victoria fue lograda gracias a

  • La profecía de Eliseo porque, un hombre con Dios es más importante que miles de soldados.
  • La obediencia. Si ellos no hubieran obedecido, haciendo estanques, el agua habría seguido su camino en el valle, y se habría escurrido en la arena; y ellos no habrían tenido suficiente agua para continuar guerreando contra Moab; por lo cual, la victoria no habría sido completa.

3.   Aguas. “La tierra se llenó de aguas”. Así como sucedió en aquella oportunidad, en el día de hoy Dios nos dice nuevamente: Haced en este valle muchos estanques. ¿Por qué? Porque:

¡Vienen las aguas del río de Dios!

¡Viene el gran derramamiento del Espíritu Santo, el gran avivamiento!

¡Prepara estanques, vidas que habrán de contener las aguas del río de Dios!

Por: Eduardo Pedro Saracchi, profesor de Teología; graduado en Teología Pastoral, en el Instituto Bíblico Buenos Aires, de la Alianza Cristiana y Misionera.

Iglesia Evangélica en Buenos Aires, República Argentina.

Todas las publicaciones

  1. Avivamiento en la República Argentina
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  3. 50 aniversario de Comunidad Cristiana
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  6. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 2
  7. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 3
  8. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 4
  9. Señales de la segunda venida de Jesucristo- 5
  10. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 6
  11. Señales de la segunda venida de Jesucristo -7
  12. Derramaré de mi Espíritu – 1
  13. Derramaré de mi Espíritu – 2
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  15. La importancia de la revelación
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  19. El arrebatamiento de la iglesia
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  26. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba
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  30. El hablar en lenguas – 2
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  35. Restauración del nuevo pacto – 1
  36. Restauración del nuevo pacto – 2
  37. Restauración del nuevo pacto – 3
  38. Cielos abiertos
  39. Viene crisis y viene gloria
  40. La hora de su juicio ha llegado
  41. La cena de las bodas del Cordero
  42. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 1
  43. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 2
  44. El fuego de Dios desciende si el sacrificio está puesto sobre el altar
  45. La-señal de Jonás – 1
  46. La señal de Jonás – 2
  47. El último derramamiento del Espíritu Santo
  48. Viene el gran avivamiento mundial
  49. La restauración del testimonio de Dios
  50. Cristo es el todo y en todos
  51. Restauración de los dones y del fruto del Espíritu
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  54. Llamado a la oración
  55. Conocer a Jesucristo por medio de la revelación
  56. El descenso de la gloria de Dios – 1
  57. ¡Llegó el tiempo de Dios
  58. Laodicea la iglesia independiente
  59. La cobertura apostolica y el discipulado
  60. La Nueva Refprma Apostólica
  61. LLas puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia
  62. La restauracion del odre bíblico
  63. Haced en este valle muchos estanques
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  65. El rio de Dios
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  67. Llevando el fuego del Espirítu Santo
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  70. Profecias sobre el hundimiento del portaaviones USS Abraham Lincoln
  71. La restauración del acto de adoración de las ofrendas
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  73. Paradojas bíblicas
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  77. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra
  78. La humillación y la exaltación de Cristo
  79. La preeminencia de Cristo
  80. En el principio era el Verbo
  81. La actitud de la iglesia frente al Coronavirus Covid-19
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