Cielos abiertos

¿Cómo hacer para crecer espiritualmente y ayudar a otros a crecer? ¿Cómo podemos recibir todas las riquezas que Dios ha preparado en los cielos para nosotros? Para entender esto, veamos las diferencias que hay entre:

A – POSICIÓN Y ESTADO

Ministrar. Es de vital importancia entender la diferencia entre «Posición y Estado» ya que, algunos cuestionan la necesidad de ministrar a los hijos de Dios, en cuanto a: liberación, sanidad, bautismo en el Espíritu Santo, unción, etc.;  porque, según dicen, al estar en Cristo, ya lo tenemos todo. Pero, si bien es cierto que, en Cristo, tenemos toda bendición, en la experiencia práctica, aquí en la tierra, muchos carecen de esas bendiciones.     [Posición. Véase 1]

Dos realidades. Dios ha revelado en la Biblia cómo él nos ve: 1) en Cristo (nuestra posición celestial ante Dios), y  2) en nuestra experiencia diaria (en nuestro estado actual, o condición real). ¿Qué diferencia hay entre estas dos situaciones? Veamos

 
  1. POSICIÓN
ESTADO
 

Es

Es nuestra posición en Cristo. Es nuestro estado actual.

 

Es nuestra situación celestial. Es nuestra situación terrenal, también llamada: experiencia, práctica, andar y condición.
Es lo que somos en Cristo. Por eso, todos tenemos la misma posición. Es lo que el cristiano

–          es «en sí mismo», y también

–          es lo que «debería ser».

  Es inamovible, inmutable. Es cambiante, variable, continuamente; arriba, abajo, etc.
Es como… Es como Dios «nos ve» en Cristo.

Es donde «estamos colocados» por Dios.

Es como estamos viviendo aquí en la tierra, en un período de tiempo.

 

Ejemplos: En Cristo tenemos santidad.

«Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús» (Ef 2:6).

«Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús» (1 Co 1:30).  

En la tierra tenemos pecado.

«Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros» (1 Jn 1:8).

«Porque todos ofendemos muchas veces» (Stg 3:2).

Depende de… Depende de la obra de Jesús en la cruz. Depende de nuestro andar diario (si oramos, si tenemos fe, si vivimos en santidad, etc.).
Se relaciona con… Se relaciona con la verdad  doctrinal. Se relaciona con nuestro deber.
Base Si nuestra fe se basa en nuestra posición, en lo que somos en Cristo, crecemos, y somos transformados (2 Co 3:18). Si nuestra fe se basa en nuestro estado, en nuestras emociones y en nuestros sentimientos, fracasamos espiritualmente.
Para reconocer… Para reconocer si un pasaje habla de nuestra posición celestial, miremos si dice: «en Cristo». Para reconocer si un pasaje habla de nuestra vida cotidiana, miremos si habla de lo deberíamos «hacer o ser».
Para ayudarnos a crecer… Dios nos muestra primero nuestra posición en Cristo (Ef 1-3). Luego, Dios nos muestra nuestro estado actual (Ef 4-6).
Nosotros… Para ayudar a los creyentes, primero debemos mostrarles lo que son en Cristo. Luego, debemos ministrarles para llevarlos a que reciban la plenitud de lo que son en Cristo.

 Ejemplos. Veamos algunos ejemplos de la «Posición» y el «Estado».

                                                                EJEMPLOS
                 POSICIÓN                 ESTADO
Perfección

 

«Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Heb 10:14) «Sed pues vosotros perfectos» (Mt 5:48).

 

 

Muerte «Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios» (Col 3:3). «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros» (Col 3:5).
«Hemos muerto al pecado» (Ro 6:2). «Consideraos muertos al pecado» (Ro 6:11).
Salvación «Por gracia habéis sido salvados, por medio de la fe» (Ef 2:8). «Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor» (Fil 2:12).
Naturaleza pecaminosa

 

«No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,  y revestido del nuevo» (Col 3:9-10). «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, … y vestíos del nuevo hombre» (Ef 4:22-24).

 

Todo esto nos muestra que, nuestra «Posición» es gloriosa; ya que, hemos pasado de muerte a vida, y de lo terrenal a lo celestial. Pero nuestro «Estado» puede estar muy lejos de esa gloria celestial.

Es de vital importancia entender que, Dios ha revelado lo que somos en Cristo, y lo que somos en nuestra experiencia diaria. Por eso, en la Epístola a los Efesios, en los primeros tres capítulos, Dios nos muestra las riquezas que tenemos en Cristo; y en los últimos tres capítulos, nos dice cómo debemos andar en la práctica.

Después de ver los cuadros anteriores queda claro que, cuando ministramos a un creyente, no lo hacemos en base a su  «Posición», ya que es perfecta; sino en base a su «Estado», el cual, puede estar muy lejos de lo que tendría que ser.

Dos realidades. Viendo todo lo que somos y tenemos en Cristo, han surgido dos diferentes puntos de vista en la iglesia:

  • Los que dicen que: «Tenemos la presencia de Dios» (Se basan solo en la «Posición»); y
  • los que entienden que: «Tenemos que orar para que la presencia de Dios descienda» (Se basan en el «Estado»).

B – «TENEMOS LA PRESENCIA DE DIOS»

Los que así dicen, se ubican mentalmente en la «Posición» y declaran que, en Cristo ya lo tienen todo (toda bendición, todo poder, etc.); y que, lo único que les falta ahora es tener fe, para que toda esa bendición se manifieste, desde su interior a los que les rodean. En consecuencia, no buscan la sanidad, ni la liberación, ni la  revelación, ni el bautismo en el Espíritu Santo, ni el poder de Dios, etc.; porque «ya lo tienen todo».

Esta escuela reconoce, como única realidad, lo que somos y tenemos en Cristo, en los cielos; tal como dice la Biblia en Ef 1:3: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo». Por supuesto que nosotros también creemos que, en Cristo lo tenemos todo; pero también creemos que, si no pedimos esas riquezas espirituales, no las podremos disfrutar. Por eso, Dios ha revelado también cómo él nos ve aquí en la tierra; es decir, ha mostrado todo lo que nos falta para llegar a la perfección.

Es de destacar que, en la Biblia, luego de decir que Dios «Nos bendijo con toda bendición», en el mismo capítulo, Pablo oró para que Dios les diera a los efesios sabiduría y revelación. Quiere decir que, para que la bendición que tenemos en los cielos llegue hasta nosotros, la tenemos que pedir. Veamos un ejemplo de esto:

  • «No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de evelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» (Ef 1:16-18).

La creencia de los hermanos que se basan en la  «Posición», les ha llevado a NO buscar al Señor, a no orar, a no pedir, porque «ya lo tienen todo»; y como consecuencia de esto,

  • la tibieza ha llenado sus corazones; y
  • viven independientemente del Espíritu Santo.

El gran problema está en que, como consecuencia de creer que todo lo tienen, no aceptan que se les diga que, hay cosas que les falta recibir, como por ejemplo: el bautismo en el Espíritu Santo, la unción, la sanidad, la liberación, la presencia de Dios, etc. Por eso, cuestionan aún que se ministre sanidad.

 ImportanciaEste tema es muy importante ya que, por ejemplo, cuando en nuestro país (Argentina) llegó la enseñanza del bautismo en el Espíritu Santo, en algunas congregaciones tradicionalistas hubo quienes dijeron: Como en Cristo ya  lo tenemos todo, entonces, eso de recibir el bautismo en el Espíritu Santo no es de Dios. Lo mismo sucedió, tiempo más tarde, cuando llegó la enseñanza sobre la unción. Se rechazó también esta bendición diciendo que «la unción ya la tenemos en Cristo». Como consecuencia de estos rechazos, esas congregaciones no crecieron, ni en calidad, ni en cantidad.

Esto es así porque, cuando el Señor está restaurando una verdad, en las congregaciones que aceptan el mover del Espíritu, la gloria de Dios desciende sobre ellas, y crecen espiritual y numéricamente; pero las que rechazan lo que Dios está haciendo, se secan.

Avivamiento. Al estudiar la historia de los avivamientos vemos que, todos los avivamientos comenzaron con la búsqueda de Dios. Es decir, cuando los creyentes vieron que no tenían poder espiritual, buscaron al Señor, hasta que Dios derramó su Santo Espíritu sobre ellos. Lo mismo sucedió entre nosotros en 1967 (Esto lo he comentado en la publicación: «50 Aniversario de Comunidad Cristiana»). [Ver: Aquí ]

Pero, luego de vivir algunos años gloriosos en este avivamiento, muchos hermanos entendieron que, «ya teníamos toda la bendición de Dios»; y como consecuencia de esta nueva enseñanza, dejaron de buscar al Señor, y el avivamiento terminó. Esto nos enseña que, si bien en nuestra «Posición» celestial lo tenemos todo, para recibir esas bendiciones tenemos que buscar continuamente al Señor. Por otra parte, esto nos muestra que, si el avivamiento terminó por no buscar al Señor, para volver a tener avivamiento, tenemos que volver a buscar al Señor.

C – LAODICEA

Por medio de la profecía dada por Jesucristo a la iglesia de Laodicea, el Espíritu Santo está hablando a muchas congregaciones de nuestra época, basadas en la teología de la  «Posición».

Ante todo debemos aclarar que, sabiendo qué es lo que ocurriría a través de toda la historia de la iglesia, en todo el mundo, Jesús eligió siete iglesias de Asia, que tenían problemas similares a los que padecería la iglesia mundial, y les envió siete cartas (Ap 2-3); para que esas iglesias representaran a toda la iglesia, hasta su segunda venida. En este simbolismo profético, la iglesia de Laodicea representa a la iglesia de nuestra época.     [Laodicea. Véase 2]

  • «Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias» (Ap 3:14-22).

Y tal como Jesús ya lo había anunciado, en muchos grupos cristianos, en estos últimos años se ha empezado a predicar un mensaje nuevo, parcializado, basado en la «Posición», fundamentado en que: «Ya tenemos toda bendición, y en consecuencia, no tenemos que buscar las riquezas espirituales, porque ya las tenemos». Pero Dios nos está revelando que, en realidad hay gran pobreza en su pueblo; y que, por eso, él nos aconseja que busquemos sus riquezas espirituales. Dicho en otras palabras, Jesús sabía que llegaría un día en el que se enseñaría este mensaje basado en la «Posición»; y que esto llevaría al pueblo  a no buscar más de Dios. Por eso, Dios está hablando en la actualidad a la iglesia, diciéndonos que volvamos a buscar su poder, el fuego del Espíritu, los dones, la unción, etc.

Notemos atentamente que, en el texto recién citado se destacan algunas cosas muy importantes:

  • «Tú dices: Yo soy rico». Esta es una proclama basada en la «Posición»; es decir, fundamentada en que «En Cristo lo tenemos todo». Pero esta enseñanza es parcializada; ya que, no tiene en cuenta el «Estado», es decir, no tiene en cuenta lo que somos aquí en la tierra. Este nuevo paradigma teológico, enseñado en estos últimos años, ha llevado a muchos a no buscar más de Dios.
  • «Tú eres» (pobre, etc.). Es decir, Dios está mostrando que, por causa de creer solo una parte de la Biblia, y no tomar en cuenta el «Estado» (la experiencia práctica), en realidad están viviendo en pobreza espiritual.
  • Consejo. Por eso, Jesús aconseja a comprar de él las riquezas espirituales; y a buscar el colirio espiritual para los ojos, o sea, buscar la revelación. Es decir, Jesús nos aconseja lo que es fundamental a través de toda la Biblia: la búsqueda de Dios, la búsqueda de revelación, la búsqueda del poder del Espíritu Santo, etc.
  • Cena. Finalmente, Jesucristo dice que él está llamando a la puerta, queriendo entrar a cenar. Esto es tremendo porque nos muestra que, contrariamente a lo que sostienen los que se basan en la «Posición» cuando dicen que: «Tenemos la presencia de Dios», en realidad, esto no es así; ya que, esa presencia está detrás de la puerta, tratando de entrar.

Este mensaje es profético para nuestro tiempo. Dios quiere que nuestros hermanos cambien de actitud; y que empiecen a buscar su presencia, su poder, la manifestación de su gloria.

Tristemente, el mensaje basado en la  «Posición» ha cerrado los cielos en muchas congregaciones, porque ha llevado, indirectamente, a muchos creyentes a no buscar más de Dios. Es decir, los cielos se han cerrado, no porque Dios los cerró, sino porque el hombre los cerró.

Necesitamos volver a las sendas antiguas; es decir, necesitamos volver a buscar al Señor hasta que su presencia descienda, dándonos el fuego del Espíritu Santo. Urgentemente tenemos que volver a buscar el poder de Dios; ya que, en vez de avanzar, la iglesia está retrocediendo en muchos países. Por ejemplo, en los países europeos (de donde salieron muchísimos misioneros en el pasado), en la actualidad el cristianismo está prácticamente muerto. ¿Lo sabías?     [Europa. Véase 3]

Hasta aquí hemos visto la enseñanza de los que se basan en la «Posición». Veamos ahora la otra enseñanza, la que dice:

 D – «TENEMOS QUE BUSCAR LO QUE TENEMOS EN CRISTO»

Estos hermanos se ubican mentalmente en el «Estado», en la experiencia práctica, y enseñan: Sí, es cierto que en Cristo lo tenemos todo; pero en nuestra experiencia aquí en la tierra NO; y para tener esas glorias el camino es: pedir, buscar al Señor, recibir de Cristo, depender del Espíritu Santo, etc.

En la Biblia no vemos un mensaje parcializado; sino un mensaje en el que, sabiendo que es lo que somos y tenemos en Cristo, pedimos a Dios revelación, iluminación, de esa verdad; y oramos para que esa riqueza espiritual sea una realidad en nosotros. Por eso, la Biblia dice:

  • «Si vivimos por el Espíritu» (Posición)  «andemos también por el Espíritu»  (Estado) (Gá 5:25).
  • «Si, pues, habéis resucitado con cristo, (posición)   buscad las cosas de arriba, donde está cristo sentado a la diestra de dios»  (estado)  (col 3:1).

Notemos que, en el último texto dice que: sabiendo que hemos resucitado juntamente con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba, o sea, buscar todo lo que Jesucristo consiguió para nosotros; y para eso, debemos entrar, por la fe en el Lugar Santísimo Celestial /Heb 10:19).

Un modelo de oración. Aunque Pablo sabía que en Cristo tenemos toda bendición; él oraba para que los creyentes recibieran esas riquezas espirituales. Él dijo:

  • «Por esta causa doblo mis rodillas
  • para que os dé… el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
  • para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones
  • para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Ef 3:14-19).

Notemos que Pablo oraba para:

  • Que ellos recibieran poder; es decir, si bien en los cielos, en Cristo, tenemos todo poder, en la tierra podemos no tenerlo.
  • Que Jesucristo habitara en sus corazones; o sea, que el alma esté llena de Jesucristo, y no llena del «Yo».
  • Que sean llenos de la plenitud de Dios; es decir, que sean llenos del Espíritu Santo.

Entonces, Pablo reconocía que, en Cristo lo tenemos todo, pero en nuestra experiencia práctica no; y que, para tener esas bendiciones, tenemos que orar.

Descienda. Luego de leer la oración de Pablo, recién citada, alguno podría cuestionar a Pablo, diciéndole que estaba equivocado; porque, observemos que él oró por los creyentes, para que Jesucristo habitara en sus corazones. Pero, ¿Acaso él no sabía que Jesucristo habita en el corazón de los creyentes? Y aún más, ¿Por qué él pidió que los creyentes recibieran poder, si al estar Cristo en nuestro corazón, tenemos al Espíritu Santo, y en él está el poder de Dios? ¿Se equivocó Pablo? ¡No! No se equivocó. Lo que sucede es que, Pablo sabía que en los cielos tenemos todo poder, pero en nuestra experiencia aquí en la tierra no; y además, él sabía, que aunque Jesucristo habita en el espíritu de los creyentes, nuestra alma puede estar llena del «Yo». Por eso, él oró para que Jesucristo llenara sus corazones.

De paso, esta oración de Pablo debe servirnos de modelo en nuestras oraciones. Algunos preguntan: ¿Por qué voy a orar para que las bendiciones que tengo en Cristo, desciendan de los cielos, si Jesucristo está en mí? ¿Acaso no tengo ya esas bendiciones, al tener a Cristo? Aparentemente, esta afirmación es correcta; pero Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, oraba para que las bendiciones celestiales descendieran de los cielos, porque,

  • En la antigüedad el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo del templo, para recibir las bendiciones de Dios.
  • Luego de que, por medio de la muerte de Jesús el velo del templo se rompió, y los cielos se abrieron.
  • En la actualidad, todos los creyentes, como sacerdotes de Dios, podemos y debemos entrar en el Lugar Santísimo Celestial; y cuando así lo hacemos la Presencia de Dios desciende a nosotros.
  1. a) Trono. En la Epístola a los Hebreos dice que, para recibir la ayuda de Dios, tenemos que entrar en el Lugar Santísimo Celestial, en donde está el trono de Dios.
  • «Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el LUGAR SANTÍSIMO por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne… ACERQUÉMONOS» (Heb 10:19-21).
  • «ACERQUÉMONOS, pues, confiadamente al TRONO de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Heb 416).
  1. b) Búsqueda. En Efesios, Dios nos dice que tenemos que buscar las cosas de arriba.
  • «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las COSAS DE ARRIBA, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios» (Col 3:1).

 c) Todo lo que Dios da. En su carta dirigida a la iglesia, Santiago dice que, todo lo que Dios da, sean dádivas o dones (regalos), desciende de lo alto; y aclara que Dios actúa así siempre, porque él no cambia jamás. Quiere decir que, así como la bendición de Dios descendía en el pasado, en el presente Dios actúa del mismo modo.

  • «TODA buena dádiva y TODO don perfecto DESCIENDE de lo ALTO, del Padre de las luces, en el cual NO HAY MUDANZA, NI SOMBRA DE VARIACIÓN» (Stg 1:17).
  1. d) Espíritu y alma.
  • 1) Necesitamos que la bendición que tenemos en los cielos, en Cristo, descienda a nuestro espíritu, y
  • 2) necesitamos que la bendición de Dios descienda, de nuestro espíritu a nuestra alma, para que el alma no esté más llena del «Yo».

Todos estos textos nos revelan que, para tener las riquezas espirituales y la presencia de Dios, tenemos que entrar en el Lugar Santísimo Celestial.

Rumbo a lo celestial. Las dos posiciones ya presentadas (la «Posición» y el «Estado»), podemos entenderlas si pensamos que:

  • Meta. Lo que somos en Cristo («Posición»), es la meta a la que tenemos que llegar.
  • Camino. Las instrucciones que Dios nos da, viendo lo que somos en la tierra («Estado»), son el camino que tenemos que recorrer para llegar a la meta.

Por ejemplo:

  • La meta es: «Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Heb 10:14).
  • El camino es: «Sed pues vosotros perfectos» (Mt 5:48), vivid en santidad, para llegar a ser perfectos.

La carrera del cristiano. La vida cristiana es como una carrera. Tenemos una meta que alcanzar y un camino a seguir. A medida que vamos avanzando, vamos siendo transformados cada vez más a la imagen de Cristo, y vamos creciendo espiritualmente. Los que dicen: «Ya lo tenemos todo», en la práctica están diciendo que ya han llegado a la meta; cuando en realidad esto no es así.

El oden divino. Así como en el mundo físico hay leyes naturales, en el mundo espiritual Dios ha puesto leyes, principios espirituales. Por eso hay un principio espiritual que establece cómo Dios nos da sus bendiciones, y es el siguiente:

1)  Enseñanza. Primero debemos saber qué es lo que tenemos al estar en Cristo (comprensión mental).

2)  Revelación. En segundo lugar, debemos pedir que Dios abra nuestros ojos espirituales (comprensión espiritual). Es decir, debemos recibir revelación, iluminación espiritual, de la obra de Jesús en la cruz, de nuestra muerte y resurrección junto con él, y de su gloria ahora en los cielos.

3)  Pedir y recibir. En tercer lugar, debemos pedir y recibir todo lo que Dios tiene para nosotros: el poder, el fuego, la unción, los dones, y el bautismo en el Espíritu Santo; la presencia de Dios en nosotros, etc. Luego de recibir estas bendiciones, debemos:

4)  Ejercer fe. En cuanto lugar, tenemos que poner nuestra fe en acción, para que la gloria de Dios se manifieste, desde nuestro espíritu a los que nos rodean.

Revelación. ¿Por qué es tan importante la revelación? La revelación es muy importante porque, junto con la revelación recibimos la fe de Jesucristo (Gá 2:20); la fe que es un don, es decir, un regalo de Dios. Hay una gran diferencia entre actuar con nuestra fe, y actuar con la fe que viene de Dios. Por ejemplo, recibimos la salvación, no gracias a nuestra fe, sino gracias a la fe que Dios nos da: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Ef 2:8). Así como necesitamos que Dios nos imparta fe para ser salvos, del mismo modo, también necesitamos que Dios nos dé fe, para estar sanos. (Sobre la revelación  ver: «La importancia de la revelación», en este mismo blog).

Recibir. Hemos hablado de la importancia de recibir la fe de Jesucristo. En relación con esto, es interesante conocer la visión que Dios le dio a uno de sus siervos; el cual vio:

  • Que en el cielo estaban almacenadas las bendiciones, por las que había orado su abuela para su familia;
  • que nadie de su familia las había reclamado; y
  • que, para disfrutarlas, tenía que recibir la fe que viene de Dios, la fe que hace que el cielo obre en la tierra.

¡Esto es glorioso!, porque nos muestra que tenemos que:

  • 1) recibir la fe del Señor; y luego, con esa fe,
  • 2) recibir todas las bendiciones almacenadas en los cielos, gracias a todos los que han orado por nosotros. [Recibir. Véase 4]

Omitir pasos. Por lo general, al no entender los principios espirituales, algunos hermanos omiten dos pasos: el segundo (la revelación), y el tercero (la petición); es decir,

  • dan por sentado que en Cristo lo tienen todo (primer paso); y que esa riqueza la tienen, tanto en los cielos como en su experiencia práctica; y que,
  • para que esas bendiciones se manifiesten, desde sus vidas a los demás, solamente tienen que tener fe (cuarto paso).

Pero, al actuar así, al omitir la revelación y la petición, hay problemas. Por ejemplo: Algunos hermanos, sabiendo que en la cruz fueron puestas nuestras enfermedades, y que «Por su llaga fuimos nosotros curados» (Is 53:5); no buscan revelación de esta verdad, y declaran que «en Cristo están sanos»; pero, tristemente, mueren enfermos. ¿Por qué? Porque, al no recibir revelación la fe es, básicamente, intelectual.

Cielos abiertos. Después de considerar todo esto podemos decir que:

  • para tener cielos abiertos,
  • para que el Señor derrame el Espíritu Santo; y que, junto con él descienda la bendición, el poder y la presencia de Dios, en medio de un gran avivamiento,
  • tenemos que volver a buscar el rostro del Señor, entrando en el Lugar Santísimo.

La creencia de que todo lo tenemos, ha llevado al pueblo a no buscar más de Dios, a no entrar en el Lugar Santísimo; y a no pedir. Como consecuencia, el Espíritu Santo no es derramado, y los creyentes carecen de la presencia gloriosa del Señor. El Señor está queriendo entrar en las reuniones para manifestar su gloria. Si escuchamos lo que el Espíritu está diciendo a su pueblo, y abrimos la puerta, la presencia de Dios se manifestará en medio nuestro.

Por: Eduardo Pedro Saracchi, profesor de Teología; graduado en Teología Pastoral, en el Instituto Bíblico Buenos Aires, de la Alianza Cristiana y Misionera.

Iglesia Evangélica en Buenos Aires, República Argentina.

Todas las publicaciones

  1. Avivamiento en la República Argentina
  2. Profecía para el pueblo de Dios
  3. 50 aniversario de Comunidad Cristiana
  4. Cavando pozos de avivamiento
  5. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 1
  6. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 2
  7. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 3
  8. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 4
  9. Señales de la segunda venida de Jesucristo- 5
  10. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 6
  11. Señales de la segunda venida de Jesucristo -7
  12. Derramaré de mi Espíritu – 1
  13. Derramaré de mi Espíritu – 2
  14. La restauración de la gloria de Dios
  15. La importancia de la revelación
  16. La restauración del tabernáculo de David – 1
  17. La restauración del tabernáculo de David – 2
  18. Sobre esta roca edificaré mi iglesia
  19. El arrebatamiento de la iglesia
  20. El anticristo
  21. ¡Aquí viene el Esposo, salid a recibirle!
  22. Pentecostés
  23. El bautismo en el Espíritu Santo – 1
  24. El bautismo en el Espíritu Santo – 2
  25. El bautismo en el Espíritu Santo – 3
  26. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba
  27. Restauración de la promesa del Espíritu – 1
  28. Restauración de la promesa del Espíritu – 2
  29. El hablar en lenguas – 1
  30. El hablar en lenguas – 2
  31. La restauración del fuego del Espíritu Santo
  32. Semana Santa
  33. Buscando la gloria de Dios
  34. Preparándonos para el casamiento celestial
  35. Restauración del nuevo pacto – 1
  36. Restauración del nuevo pacto – 2
  37. Restauración del nuevo pacto – 3
  38. Cielos abiertos
  39. Viene crisis y viene gloria
  40. La hora de su juicio ha llegado
  41. La cena de las bodas del Cordero
  42. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 1
  43. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 2
  44. El fuego de Dios desciende si el sacrificio está puesto sobre el altar
  45. La-señal de Jonás – 1
  46. La señal de Jonás – 2
  47. El último derramamiento del Espíritu Santo
  48. Viene el gran avivamiento mundial
  49. La restauración del testimonio de Dios
  50. Cristo es el todo y en todos
  51. Restauración de los dones y del fruto del Espíritu
  52. Restauración de la unción y la gloria
  53. Revelación del infierno
  54. Llamado a la oración
  55. Conocer a Jesucristo por medio de la revelación
  56. El descenso de la gloria de Dios – 1
  57. ¡Llegó el tiempo de Dios
  58. Laodicea la iglesia independiente
  59. La cobertura apostolica y el discipulado
  60. La Nueva Refprma Apostólica
  61. LLas puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia
  62. La restauracion del odre bíblico
  63. Haced en este valle muchos estanques
  64. El ejército de Dios
  65. El rio de Dios
  66. Jesucristo es el Mesías y el Señor
  67. Llevando el fuego del Espirítu Santo
  68. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 1
  69. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 2
  70. Profecias sobre el hundimiento del portaaviones USS Abraham Lincoln
  71. La restauración del acto de adoración de las ofrendas
  72. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Azusa
  73. Paradojas bíblicas
  74. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Gales
  75. El secreto de un gran avivamiento
  76. Conocer al Cristo Glorificado
  77. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra
  78. La humillación y la exaltación de Cristo
  79. La preeminencia de Cristo
  80. En el principio era el Verbo
  81. La actitud de la iglesia frente al Coronavirus Covid-19
  82. La restauración del sacerdocio universal de los creyentes
  83. ¡El Rey ya viene!
  84. ¿Qué es lo que va a suceder en los próximos días?

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Citas bíblicas: Las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Biblia, Versión Reina – Valera (Revisión de 1960, RVR1960) © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. (Énfasis nuestro: Subrayados, negritas, aclaraciones, mayúsculas y cursivas añadidas).

Reconocimiento. Hacemos un reconocimiento de gratitud a dos grandes empresas editoriales:

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  • A Sociedades Bíblicas en América Latina, por su amable permiso para hacer citas bíblicas.

Abreviaturas de los libros de la Biblia

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Citas bibliográficas

1 – Posición

  • Posición y estado del creyente – blogspot.com
  • Lección 8: En Cristo | La Nueva Vida en Cristo (Curso 3) – Ubdavid.org
  • La posición y el estado del creyente – Bimi.org
  • Cuál es la diferencia – William MacDonald – Scribd
  • El principio de la posición – Vidayverdad.weebly.com
  • El Cayado del Pastor: La Llave De La Autoridad Del Creyente – Cayadopastoral.com
  • La Posición y la Condición del Creyente – Middletownbiblechurch.org
  • Un hombre en Cristo – Aguas Vivas

2 – Laodicea

  • La iglesia pobre y rica – Pbc.org
  • “¡La mentira de Laodicea!” – Tscpulpitseries.org

3 – Europa

  • Poco a poco el cristianismo muere en Europa – com
  • Crece hostilidad hacia el cristianismo en Europa – Impacto Evangelístico | Noticias Cristianas

4 – Recibir

  • Ver más allá – org
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