La restauración del fuego del Espíritu Santo

Estamos en el tiempo de la restauración de todas las cosas; y como parte de esta restauración, Dios restaurará el fuego del Espíritu Santo en la iglesia.

 Derramaré de mi Espíritu

«Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Hch 2:16-21).

¿Qué significa que el Espíritu Santo será derramado sobre toda carne? Esto quiere decir que, el Espíritu Santo será derramado sobre todos los seres humanos, o sea,

  • sobre los pecadores, impartiéndoles convicción de pecados, para llevarles al arrepentimiento; y
  • sobre los creyentes, llenándoles de poder.

Últimos días. Dios derrama el Espíritu Santo en los «postreros días»; o sea, en los últimos días de la historia, los cuales comenzaron en Pentecostés y terminan en «el día del Señor, grande y manifiesto»; es decir, en el día del regreso de Jesucristo.

Dios. Notemos con atención que, en el texto recién citado dice que, el derramamiento del Espíritu será hecho por Dios. Y en cumplimiento de esto, Jesucristo derramó el Espíritu Santo luego de ser glorificado allá en los cielos.

«Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís» (Hch 2:33).

Entonces, si el Espíritu Santo sería derramado por Dios. y si Jesucristo derramó el Espíritu, entonces, Jesucristo es Dios; es decir, él es el Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad.

JESUCRISTO ES LA FUENTE DEL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO

En los próximos días será derramado el fuego del Espíritu Santo.

Tommy Hicks, el evangelista que fue usado por Dios comenzar un gran avivamiento en la Argentina, en 1954; vio lo que Dios va a hacer en los últimos días.

Él vio el gran derramamiento del Espíritu Santo que ha sido prometido para estos días finales; y lo describió diciendo que, desde los cielos Jesucristo extendía sus manos; y que de ellas fluía «luz líquida», «fuego líquido», una poderosa unción, que venía como una gran «lluvía» sobre los creyentes. Esta lluvia inundó la tierra. El fuego de Dios caerá sobre grandes congregaciones, sobre centenares de miles de personas.

Luego de recibir esta unción, los creyentes empezaron a marchar, extendían sus manos sobre los enfermos y decían: «de acuerdo a mi palabra, sé sano»; y el «fuego líquido» estaba en sus manos.

Jesucristo dijo que esto es el cumplimiento de la profecía de Joel: la «restauración» de la que habla el libro de Joel. Como un poderoso «ejército» su pueblo «cubrirá la tierra».     [Tommy. Véase 1]

Pero, este derramamiento del Espíritu Santo será diferente a todo lo que nosotros conocemos hasta ahora porque, nunca hemos visto caer una lluvia de unción, en forma de luz líquida o fuego líquido, sobre grandes multitudes de hijos de Dios.

Los creyentes que con todo el corazón busquen al Señor, recibirán el fuego de Dios, sea que hayan recibido ya el bautismo en el Espíritu Santo o no. El fuego del Espíritu Santo será para todos los que tengan sed de Dios.

 EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO FUE RECIBIDO POR:

En estos últimos años, varios siervos de Dios han sido ungidos con el fuego del Espíritu Santo. Por ejemplo:

1 – Cuando la gran evangelista María Woodworth Etter (considerada por algunos como la evangelista más grande de la historia), pidió que Dios le diera el bautismo con el Espíritu Santo, ella sintió como que recibía «Fuego líquido».     [María. Véase 2]   

2 – En el libro «Bautizado por fuego ardiente», Baek, Bong-Nyo cuenta que Jesucristo le dijo que lo bautizaría con fuego ardiente; y al instante sintió que su cuerpo era como una bola  de fuego.     [Yong. Véase 3]

3 – Cuando el gran evangelista Smith Wigglesworth, el hombre usado por Dios para resucitar a 23 personas (lo cual, está documentado), recibió el bautismo en el Espíritu, el fuego de Dios cayó sobre él, habló en nuevas lenguas; y fue transformado en una llama de fuego.     [Smith. Véase 4]

4 – El pastor Daniel Del Vecchio contó que, cuando recibió el bautismo en el Espíritu, sintió como que todo su cuerpo estaba rodeado de llamas de fuego.     [Vecchio. Véase 5]

5 – Cuando un grupo de jóvenes oraron por el pastor Sergio Scataglini, él recibió el fuego de Dios, de tal forma que, parecía como que eran olas de gloria fluyendo sobre él. El Espíritu Santo comenzó a purificarlo, mostrándole lo que estaba mal en él.     [Sergio. Véase 6]   

Fuego. A través de la historia, el Señor impartió el fuego del Espíritu Santo a algunos de sus siervos; pero Dios ha revelado que, en estos últimos días Jesucristo derramará el fuego del Espíritu Santo, sobre muchísimos creyentes, como nunca antes había ocurrido.

Llenura continua. Es importante tener en claro que, al hablar del fuego del Espíritu Santo, no estamos hablando de un poder especial que recibiremos, independientemente del Espíritu de Dios; sino que es una mayor llenura del Espíritu Santo. Esto es así ya que, cada vez que crecemos espiritualmente, necesitamos una nueva llenura del Espíritu Santo; es decir, necesitamos que Dios llene ese nuevo espacio vacío.

EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO CAE…

  • Por medio de la oración
  • Sobre el sacrificio puesto sobre el altar.

Elías oró y el fuego cayó

«Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja» (1 R 18:36-38).

Si en el altar no hay sacrificio, el fuego de Dios no desciende, por más que oremos. Por eso, la Biblia dice que tenemos que presentar nuestros cuerpos en «sacrificio vivo» sobre el altar (Ro 12:1). Es decir, si nos consagramos, si nos entregamos totalmente a Dios, recibiremos su fuego.

EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO DESCIENDE CUANDO BUSCAMOS AL SEÑOR

«Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra» (Os 6:3).

La lluvia del Espíritu desciende sobre nosotros si buscamos al Señor. Cuanto más conocemos al Señor, más llenos del Espíritu estamos; porque más desciende sobre nosotros la lluvia del Espíritu.

Dios ha prometido que, en los últimos días él derramará el Espíritu Santo; el cual caerá como la lluvia; la cual, empieza a caer con unas pocas gotas, hasta que cae un tremendo aguacero.

 EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO LIMPIA A LOS HIJOS DE DIOS

«He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia» (Mal 3:1-3).

Notemos que Malaquías declara que, Jesucristo es como «fuego purificador»; y que se sentará para limpiar la plata, porque limpiará a los hijos de Leví (es decir, a los sacerdotes. En el nuevo pacto todos los creyentes somos sacerdotes). ¿Qué quiere decir esto? Esta imagen visual era conocida en los tiempos bíblicos. Cuando un joyero quería purificar la plata se sentaba, ponía la plata en un crisol (una olla, para fundir metales); y debajo de este crisol ponía fuego. Luego esperaba. Un rato después, la plata se derretía, y la escoria iba subiendo a la superficie, y era quitada con un cucharón. El proceso terminaba cuando el joyero podía ver su rostro reflejado en la plata.      [Plata. Véase 7]

Del mismo modo hace Jesucristo con nosotros:

  • Primero, el Espíritu Santo nos lleva a un desierto espiritual, y permite que pasemos por el fuego de diversas pruebas, de diversos sufrimientos, para purificarnos. Por eso es que, la Biblia dice: «Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios» (1 P 4:17).
  • Luego, Jesucristo va sacando toda la escoria que va subiendo a la superficie (quejas, amarguras, etc.
  • Hasta que, finalmente, la imagen del Señor es reflejada en nuestras vidas. ¡Aleluya!

Algo parecido a esto le pasó al profeta Isaías cuando vio al Señor; y se dio cuenta que había pecado en su interior, y el Señor lo purificó con un carbón encendido tomado del altar (Is 6:1-7).

Por otra parte, tengamos en cuenta que, Malaquías dice que el Señor es como «fuego purificador». Es decir, fuego que purifica, que santifica. Hay diferencia entre «fuego purificador» y «fuego consumidor» (Dt 9:3; He 12:29), fuego que destruye todo. A los creyentes, el Señor los purifica. A los pecadores, los destruirá.

Dios envía el fuego del Espíritu Santo es para limpiarnos y purificarnos.      [Baxter. Véase 8]

 EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO Y LA GLORIA POSTRERA

Ministrar. Cuando desciende el fuego de Dios, la iglesia, se llena de la gloria de Dios.

 «Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová» (2 Cr 7:1).

Notemos el orden:

  • 1 – Poner el holocausto en el altar; es decir, entregar todo nuestro ser a Dios.
  • 2 – Orar, pidiendo que descienda el fuego de Dios.
  • 3 – La gloria de Dios llena la casa de Dios, la iglesia.
  • 4 – Los sacerdotes no pueden ministrar.

Cuando la gloria de Dios desciende, los siervos de Dios no pueden ministrar (Ex 40:34-35), porque Dios mismo se encarga de la situación, sanando, liberando, salvando, etc.

Nuevo tiempo. Estamos ante un nuevo tiempo. Dios hará algo nuevo en la historia. El fuego del Espíritu Santo descenderá, y llenará a los hijos de Dios que consagren sus vidas, con profundo arrepentimiento. Por esa razón, el fuego del Espíritu Santo vendrá

  • Primero, para purificarnos, llevándonos al arrepentimiento; y
  • luego, para darnos poder. Por esta razón, no esperes que Dios te dé poder, si no te arrepientes de todo pecado.

Entonces, al estar la iglesia llena del fuego del Espíritu Santo, la gloria de Dios se manifestará como nunca antes en la historia. Por eso, la Biblia dice que, la gloria postrera será mayor que la primera (Hag 2:9). Es decir, la gloria postrera será un derramamiento del Espíritu Santo, con más fuego y más poder, que el primer derramamiento de Pentecostés.     [Ruth. Véase 9]

Visión. En el año 2009, José Eugenio Herrera tuvo una visión de la gloria postrera y el arrebatamiento de la iglesia. Dios le mostró que, antes de que la iglesia sea arrebatada, el Espíritu Santo será derramado como fuego; el cual, descenderá sobre todos aquellos que estén preparados para recibirle.      [José. Véase 10]

 LA UNCIÓN CONTINUA

Así como la zarza ardiente, la zarza que ardía con fuego sobrenatural, ya que, ardía y no se consumía (Ex 3:2), le reveló a Moisés que estaba ante la presencia de Dios; y esto transformó toda su vida; del mismo modo, el Señor quiere levantar, con todo poder a personas sencillas; personas que ardan con el fuego del Espíritu Santo; para que den testimonio de la existencia de Dios; y de esta forma, lograr que muchos sean transformados. Por eso, la Biblia dice que Dios hace «A sus ministros llama de fuego» (He 1:7). Además, Dios quiere levantar congregaciones que sean zarzas ardientes, que ardan con el fuego del avivamiento, y que contagien a otras congregaciones. Es decir, Dios quiere transformarnos en antorchas vivientes, así como era Juan el Bautista (Jn 5:35).

La zarza ardiente llegó a ser el símbolo del testimonio de Dios en este mundo. Por eso, con la forma del candelabro, Dios ordenó hacer el candelabro de siete lámparas que estaba en el templo. Actualmente, la iglesia es el candelabro de Dios; que alumbra en medio de las tinieblas de este mundo; por medio del aceite del Espíritu Santo.

En Za 4 vemos que, así como el candelabro era alimentado continuamente por el aceite de dos olivos, de la misma forma, todos nosotros debemos recibir, continuamente, el aceite, la unción del Espíritu Santo; sabiendo que, la obra de Dios no depende de nuestras fuerzas; sino que depende del Espíritu de Dios.  «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Za 4:6).

Todo esto nos revela que, luego de recibir el bautismo en el Espíritu, durante toda nuestra vida tenemos que continuar recibiendo el aceite de la unción. El gran problema está precisamente aquí; ya que, la gran mayoría de los creyentes piensa que, luego de recibir el bautismo con el Espíritu Santo «ya llegaron»; y no siguen buscando ni recibiendo el aceite del Espíritu. Por eso, sus vidas se apagan y pierden el primer amor por el Señor.

RECIBIR Y AVIVAR EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO

1 – Recibir el fuego

a – Juan el Bautista dijo que Jesucristo nos da el fuego del Espíritu Santo: «Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Lc 3:16).

b – Jesús dijo: «Fuego vine a echar en la tierra» (Lc 12:49).

c – ¿Cómo se mantiene el fuego encendido? Mediante la comunión con Dios.     [Ricardo. Véase 11]

 2 – Avivar el fuego. Todos los creyentes tenemos, aunque sea, una llamita del fuego de Dios. Pero, debemos avivar ese fuego. «Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos» (2 Tim 1:6). «Aviva tu obra en medio de los tiempos» (Hab 3:2). Tengamos en cuenta que:

a – El fuego de Dios puede ser apagado. «No apaguéis al Espíritu» (1 Ts 5:19).

b –¿Qué cosas apagan el fuego del Espíritu? La incredulidad, el pecado, las cosas mundanas. El fuego se enciende con la lectura de la Biblia, la comunión con los hermanos, la búsqueda del Señor, etc.

c –¿Cuáles son los síntomas de un cristiano cuyo fuego se está apagando?

  • No busca al Señor. «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Stg 4:8).
  • No tiene pasión por la obra de Dios. Frente a las circunstancias adversas, por poco Jeremías deja la obra de Dios. Pero el fuego del Señor lo mantuvo en pie. «Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude» (Jer 20:7-9).

EL SECRETO DEL FUEGO DE DIOS

En una forma simbólica y muy sencilla, Jesucristo reveló el gran secreto del derramamiento del Espíritu Santo cuando dijo:

«Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado» (Jn 7:37-39).

Como analizamos en la publicación «Derramaré de mí Espíritu», dentro de este mismo blog; Jesús dijo esas palabras en la fiesta de los tabernáculos; cuando el sumo sacerdote derramaba el agua de una jarra de oro dentro de una copa de plata; la cual, tenía dos aberturas: la superior, por la que entraba el agua; y la inferior, por la que salía el agua. Jesús habló en esa fiesta, para explicar a los judíos el significado del derramamiento del agua en la copa. Es decir, así como esa copa recibía y daba el agua, del mismo modo,

  • Dios nos hizo como fuentes del agua del Espíritu Santo.
  • Pero, para eso, primero tenemos que «beber» de Jesucristo por la fe; es decir, buscar que el Señor derrame sobre nosotros el fuego de Dios.

En estas dos figuras sencillas (beber de Jesús y la copa) está escondido el gran secreto de todos los avivamientos: Recibir y dar. Todos los avivamientos comienzan cuando el pueblo de Dios busca recibir más y más de Dios. Pero, lamentablemente, terminan cuando entienden que, ya recibieron lo que buscaban, y dejan de buscar al Señor. Me explico con un ejemplo: Cuando en la Argentina empezamos a buscar más de Dios, en 1967, el Señor derramó el Espíritu Santo sobre nosotros; y comenzó un gran avivamiento. Pero llegó un tiempo en el cual, muchos entendieron que, ya que «En Cristo lo tenemos todo» (toda bendición, todo poder, toda gloria, etc.), entonces lo único que nos quedaba por hacer era, dar a otros lo que ya teníamos. Esto generó un gran esfuerzo por compartir con los pecadores lo que Dios nos había dado (lo cual, está muy bien); pero llevó también a que, muchos dejaran de buscar a Dios, y dejaran de orar, porque «Ya lo tenemos todo: la Presencia de Dios, la gloria, la bendición, etc.». Como consecuencia de esto, el avivamiento terminó, porque dejaron de buscar a Dios (Todo esto lo he explicado en la publicación «50 Aniversario de Comunidad Cristiana», dentro de este mismo blog).

Un proceso similar a esto es lo que ha sucedido con otros grupos cristianos. Pensando que: «En Cristo lo tenemos todo», rechazaron el «Bautismo en el Espíritu Santo», porque, según ellos, al recibir a Jesucristo recibieron todo, y no necesitan nada más. Este mismo rechazo ocurrió también cuando vino el tiempo de recibir «La unción». Pero, si bien es cierto que Dios «Nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Ef 1:3); también es cierto que, esa bendición la tenemos en los cielos; pero no en nuestra experiencia práctica. Para poder disfrutarla tenemos que pedir que Dios nos dé revelación, iluminación, de todo lo que tenemos en Cristo; y pedir que el Espíritu Santo nos traiga todas esas bendiciones (Jn 16:14). Esto nos lleva a buscar a Dios siempre, para recibir, continuamente, el poder, el fuego, las bendiciones, la gloria, etc.

Es muy importante tener en cuenta que, luego de que Pablo escribiera que, en Cristo tenemos toda bendición (Ef 1:3), unos versículos más adelante él dijo que, él oraba para que Dios les dé a los efesios espíritu de revelación. ¿Por qué? Porque la revelación nos lleva a experimentar lo que ya tenemos en Cristo en los cielos.

«No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» (Ef 1:16-18).

Del mismo modo, Pablo oraba para que el Espíritu Santo les dé a los efesios el poder, que procede de las riquezas en gloria, en Cristo Jesús.

«Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Ef 3:16).

Es decir, las riquezas, el poder, todo lo tenemos en Cristo, pero, si no pedimos revelación, y si no pedimos que Dios nos dé esas riquezas, no las disfrutaremos. Aquí está el problema de muchos; ya que, basándose de que «En Cristo lo tenemos todo», no buscan revelación; y en consecuencia, no disfrutan de esas bendiciones.

Todo esto nos muestra que:

  • sabiendo que en los próximos días el Señor derramará el fuego del Espíritu Santo en muchas naciones;
  • si no buscamos a Dios, con sincero arrepentimiento, no recibiremos la gloria que está por ser derramada.

 EL TIEMPO DE DIOS

¿En qué momento nos encontramos dentro del plan de Dios? Las señales bíblicas que anuncian el regreso del Señor, ya han empezado a cumplirse. Por eso, de acuerdo con lo que dijo Jesús, estamos ante la inminencia de su segunda venida. Jesucristo dijo:

«Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lc 21:28).

En estos días… ¿Qué es lo que el Espíritu Santo está haciendo en estos días, en las naciones? El Señor revela que, en estos días el Espíritu de Dios está:

1 – Anunciando que llegó el tiempo final, el tiempo anterior a la segunda venida de Cristo.

2 – Despertando a la iglesia en todo el mundo (tal como estaba profetizado en Mt 25:1-13).

3 – Levantando en todas partes intercesores y grupos de intercesión;

  • para que pidan que Dios derrame el Espíritu Santo sobre todos los seres humanos; trayendo sobre ellos convicción de pecados y arrepentimiento; y
  • para que pidan que el Señor derrame el fuego del Espíritu sobre todos los hijos de Dios; para que podamos levantar la gran cosecha final, antes del arrebatamiento de la iglesia.

4 – Revelando que llegó el tiempo de los juicios divinos sobre todas las naciones:

  • Sobre la iglesia, porque: «Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios» (1 P 4:17); llevando a los creyentes a la santificación, quemando todo lo impuro; para que, luego, puedan recibir el fuego del poder del Espíritu Santo.
  • Sobre todos los pueblos, llevándoles al arrepentimiento; por medio de terremotos, volcanes, inundaciones, guerras, pestes, etc. Jesús dijo que, antes de su segunda venida, los sufrimientos serán cada vez mayores; tal como los dolores de parto (Mr 24:3-14; Lc 21:7-36). No hace mucho, Dios declaró, por medio de ángeles, que en todo el mundo ha comenzado un tiempo en el que hay: «Cada vez más terremotos, guerras, hambre, ambiente deteriorado, desastres severos, inundaciones, enfermedades incurables, clima anormal, sequías, atmósfera alterada. Se aproxima el fin. Rescaten almas. ¡Levántense!»  [Ángeles. Véase 12]

Por: Eduardo Pedro Saracchi, profesor de Teología; graduado en Teología Pastoral, en el Instituto Bíblico Buenos Aires, de la Alianza Cristiana y Misionera.

Iglesia Evangélica en Buenos Aires, República Argentina.

Todas las publicaciones

  1. Avivamiento en la República Argentina
  2. Profecía para el pueblo de Dios
  3. 50 aniversario de Comunidad Cristiana
  4. Cavando pozos de avivamiento
  5. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 1
  6. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 2
  7. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 3
  8. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 4
  9. Señales de la segunda venida de Jesucristo- 5
  10. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 6
  11. Señales de la segunda venida de Jesucristo -7
  12. Derramaré de mi Espíritu – 1
  13. Derramaré de mi Espíritu – 2
  14. La restauración de la gloria de Dios
  15. La importancia de la revelación
  16. La restauración del tabernáculo de David – 1
  17. La restauración del tabernáculo de David – 2
  18. Sobre esta roca edificaré mi iglesia
  19. El arrebatamiento de la iglesia
  20. El anticristo
  21. ¡Aquí viene el Esposo, salid a recibirle!
  22. Pentecostés
  23. El bautismo en el Espíritu Santo – 1
  24. El bautismo en el Espíritu Santo – 2
  25. El bautismo en el Espíritu Santo – 3
  26. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba
  27. Restauración de la promesa del Espíritu – 1
  28. Restauración de la promesa del Espíritu – 2
  29. El hablar en lenguas – 1
  30. El hablar en lenguas – 2
  31. La restauración del fuego del Espíritu Santo
  32. Semana Santa
  33. Buscando la gloria de Dios
  34. Preparándonos para el casamiento celestial
  35. Restauración del nuevo pacto – 1
  36. Restauración del nuevo pacto – 2
  37. Restauración del nuevo pacto – 3
  38. Cielos abiertos
  39. Viene crisis y viene gloria
  40. La hora de su juicio ha llegado
  41. La cena de las bodas del Cordero
  42. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 1
  43. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 2
  44. El fuego de Dios desciende si el sacrificio está puesto sobre el altar
  45. La-señal de Jonás – 1
  46. La señal de Jonás – 2
  47. El último derramamiento del Espíritu Santo
  48. Viene el gran avivamiento mundial
  49. La restauración del testimonio de Dios
  50. Cristo es el todo y en todos
  51. Restauración de los dones y del fruto del Espíritu
  52. Restauración de la unción y la gloria
  53. Revelación del infierno
  54. Llamado a la oración
  55. Conocer a Jesucristo por medio de la revelación
  56. El descenso de la gloria de Dios – 1
  57. ¡Llegó el tiempo de Dios
  58. Laodicea la iglesia independiente
  59. La cobertura apostolica y el discipulado
  60. La Nueva Refprma Apostólica
  61. LLas puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia
  62. La restauracion del odre bíblico
  63. Haced en este valle muchos estanques
  64. El ejército de Dios
  65. El rio de Dios
  66. Jesucristo es el Mesías y el Señor
  67. Llevando el fuego del Espirítu Santo
  68. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 1
  69. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 2
  70. Profecias sobre el hundimiento del portaaviones USS Abraham Lincoln
  71. La restauración del acto de adoración de las ofrendas
  72. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Azusa
  73. Paradojas bíblicas
  74. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Gales
  75. El secreto de un gran avivamiento
  76. Conocer al Cristo Glorificado
  77. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra
  78. La humillación y la exaltación de Cristo
  79. La preeminencia de Cristo
  80. En el principio era el Verbo
  81. La actitud de la iglesia frente al Coronavirus Covid-19
  82. La restauración del sacerdocio universal de los creyentes
  83. ¡El Rey ya viene!
  84. ¿Qué es lo que va a suceder en los próximos días?

Traductor de Google: Para poder traducir este blog a otros idiomas, el Traductor de Google (“Translate this blog”) está abajo, al final.

Derechos. Derechos de Autor © Copyright 2018 por Eduardo Pedro Saracchi. Todos los derechos reservados. Esta publicación es un capítulo del libro: «El último derramamiento del Espíritu Santo». Queda hecho el depósito legal que marca la ley 11723 de propiedad intelectual (Argentina), en la Dirección Nacional de Derechos de Autor. Se permite la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación, con propósitos educativos y sin fines de lucro; sin necesidad de obtener permiso previo, con la condición de que el significado o contexto no sea cambiado ni alterado, y que se cite adecuadamente la fuente.

Citas bíblicas: Las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Biblia, Versión Reina – Valera (Revisión de 1960, RVR1960) © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. (Énfasis nuestro: Subrayados, negritas, aclaraciones, mayúsculas y cursivas añadidas).

Reconocimiento. Hacemos un reconocimiento de gratitud a dos grandes empresas editoriales:

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Citas bibliográficas:

1 – Tommy

  • Profecía de Tommy Hicks – org.ar

2 – María

  • María Woodworth-Etter – Icfiladelfia.blogspot.com

3 – Yong

  • Bautizado por fuego ardiente – info

4 – Smith

  • Grandes evangelistas de sanidad – Altisimo.net

5 – Vecchio

  • El bautismo de fuego – org

6 – Sergio

  • Capturado Por Su Fuego – Sergio Scataglini – Sermonescristianos.net

7 – Plata

  • Iglesia Cristiana Camino a Emaús – Facebook.com

8 – Baxter

  • Una Revelación Divina de Ángeles – YouTube

9 – Ruth

  • La gloria. Experimentando la gloria del cielo – Calvarycampground.org

10 – José

  • “Visión de la gloria postrera y el arrebatamiento de la iglesia” – Elregresa.blogspot.com

11 – Ricardo

  • ¿Quieres mantener el fuego de Dios encendido? – Avivamiento Blog

12 – Ángeles

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