La importancia de la revelación

La revelación es la comunicación del mensaje divino al ser humano.

La revelación puede darse por distintos métodos. Por ejemplo: por medio de la naturaleza, de los profetas, de la Biblia (por medio de la iluminación del Espíritu Santo), etc.

Por medio de la revelación Dios nos da a conocer lo celestial: su Persona, sus obras: lo que Él hizo, hace y hará.

1 – Dios quiere darte revelación

 Cuando el Espíritu Santo nos da revelación, o sea, cuando nos enseña, cuando nos ilumina, las verdades bíblicas, somos salvados, sanados, edificados, transformados. Por ejemplo:

a – Poder espiritual. El misionero Hudson Taylor (1832-1905) pensó que tenía que dejar de trabajar en la obra del Señor, por no tener poder espiritual. Fue entonces que leyó en la Biblia las palabras de Jesús cuando dijo:

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Jn 15:5);

(un texto que para muchos no significa casi nada). En ese momento el Espíritu Santo le iluminó, le dio revelación. Entendió el significado de la comparación hecha por Jesús. Comprendió que, si Jesús es la vid (la planta de uvas), y si nosotros somos los pámpanos (o sea, pequeñas ramitas de esa planta), entonces, no es posible que Jesús sea rico y nosotros pobres. Es decir, si Él tiene poder, nosotros también lo tenemos. Esto transformó toda su vida, y gracias a esta nueva fe logró enviar unos ochocientos misioneros a la China. Es decir, la revelación nos llena de poder.

b – Salvación. Aunque el sacerdote Lutero (1483-1546) conocía el texto que dice:

El justo por la fe vivirá” (Ro 1:17),

no era salvo. Pero él contó que un día, al volver a leer este texto, de pronto, fue como si un rayo lo hubiera alcanzado. En ese momento el Espíritu Santo le dio revelación, le iluminó esta verdad, y le impartió fe. Entonces Lutero cayó llorando sobre sus rodillas y recibió la salvación.

c – Sanidad. El misionero Barry Bennett contó que, estando muy enfermo de hepatitis, de pronto Jesucristo le dijo que por su llaga había sido sanado. Barry conocía esta verdad (Is 53:5); pero al serle revelada, el Espíritu Santo le impartió fe, y él recibió la sanidad. Aquí está el gran secreto de la fe.

2 – La revelación y los cielos abiertos

La revelación es una ventana celestial que se abre, para permitir que descienda el río de Dios.

El Espíritu Santo quiere darnos revelación; o sea,  abrir los cielos; para que podamos entrar en la dimensión sobrenatural, en la tierra prometida; y de esta forma recibir visiones, sueños, profecías

La revelación cambia nuestras situaciones, del fracaso a la victoria.

En el pasado muchos cristianos recibieron revelaciones, promesas, de lo que iban a llegar a ser espiritualmente, con la ayuda de Dios; pero; por diversas razones, aún no han llegado a esas metas; y esto ha llevado a que se sientan tristes y condenados. Pero ahora, ¡Dios quiere darnos revelación para que podamos entrar en la tierra que Él nos ha prometido! Por eso, Dios quiere que busquemos revelación.

Por ejemplo: el ministerio del sacerdote Ezequiel, en el templo de Jerusalén, había terminado; porque él, junto con su pueblo, había sido llevado cautivo a Babilonia. En este tiempo de fracaso total, de pronto, recibió revelación. Dios ¨le abrió los cielos, le dio visiones, le dio un nuevo ministerio (como profeta). La Biblia dice:

Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios” (Ez 1:1).

Quizás a vos le ha pasado algo parecido: Dios te ha mostrado hace tiempo las cosas gloriosas que él quiere hacer contigo, pero hasta ahora, no ha sucedido nada; y te has debilitado en la fe. Pero ahora Dios quiere abrirte los cielos, quiere darte revelación para que puedas entrar en la dimensión de lo sobrenatural; para que puedas cumplir la misión que Dios te ha dado.

Dios promete darnos el fin que esperamos:

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jer 29:11).

¡Viene un nuevo tiempo de revelación, de cielos abiertos!

Pero, ¿Cómo lograr que se abran los cielos? ¿Cómo recibir revelación? Los cielos se abren por medio de la oración.

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él” (Lc 3:21-22).

Cuando los cielos se abren, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros; y recibimos  el poder y las capacidades para que podamos hacer lo que Dios ha determinado que hagamos.

Esto nos enseña que, todo lo que Dios nos prometió en el pasado lo recibiremos cuando los cielos se abran; y se abrirán por medio de la oración: es decir, se abrirán cuando busquemos revelación.

3 – Verdades reveladas

Identidad con Cristo. Necesitamos que el Espíritu Santo nos ilumine, nos revele, cada una de las verdades espirituales que creemos. Por ejemplo: Sabemos que al estar en Cristo tenemos una nueva identidad, ya que hemos muerto y resucitado junto con Cristo. Pero esta verdad (aceptada intelectualmente), nos tiene que ser revelada para que podamos vivirla. Veamos un ejemplo de esto.

Un creyente lee en la Biblia:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gá 2:20).

Y luego proclama: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Y cree que ya llegó a tener ese nivel de santidad. Pero si le preguntamos a la esposa:

–  ¿Así que tu esposo ha muerto y ahora vive Cristo en él?

–  ¿Qué?  ¡Pero por favor! ¡No me hagas hablar, porque si te cuento…!

¿Dónde está el problema? El problema está en que le falta revelación. Este creyente proclama lo que cree, pero sin tener revelación; porque cuando Dios nos da revelación nos imparte fe. Por eso el apóstol Pablo declaró: “vivo en la fe del Hijo de Dios”; o sea, no es mi fe puesta en Jesucristo, sino que es la fe de Jesucristo puesta en mí. Es decir, junto con la revelación Dios nos imparte fe, la fe de Cristo (Gá 2:16 y Fil 3:9I, la fe que es un don, un regalo de Dios (Ef 2:8), la fe que es un fruto del Espíritu Santo (Gá 5:22); y con esa fe somos edificados, transformados.

Este nivel de fe es mucho más elevado que el simple creer, ¡es recibir la fe de Jesucristo! Quiere decir que Pablo vivía en ese nivel de santidad porque había recibido esa fe.

Hay distintas medidas de fe, distintos niveles (Ro 12:3).

La revelación nos imparte la fe de Dios, nos eleva de lo natural a lo sobrenatural, de una fe humana a una fe divina, de una fe intelectual a una fe espiritual, de la doctrina a la vida.

Lo importante: confiesa lo que Cristo es, hizo, hace y hará; y a medida que sigas proclamando tendrás cada vez más fe en el Señor.

4 – Necesidades

Frente a cualquier necesidad Dios puede darnos revelación. Por ejemplo: Un día estaba leyendo el texto que dice:

Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Co 2:9-10).

En ese momento no estaba pensando en mi trabajo, pero el Espíritu Santo me reveló como hacer un programa de computación para darle mayor rapidez a mi trabajo. Yo no soy programador de sistemas de computación, ni mucho menos. Pero fui a la computadora, hice lo que el Espíritu Santo me había revelado, y con ese programa la velocidad de mi trabajo se multiplicó varias veces. ¡Dios puede darte nuevas ideas para que tu trabajo sea grandemente bendecido, sea en el orden espiritual, como en el orden secular!

5 – Arde nuestro corazón

Tener revelación es como tener una Biblia nueva; porque, al leer “arde nuestro corazón”. Muchos han dicho “parece que tengo una Biblia nueva”. Nos pasa como les pasó a los discípulos que iban camino a Emaús, escuchando a Jesús; y luego dijeron:

¿No ardía en nosotros nuestro corazón cuando nos abría las Escrituras?” (Lc 24:32).

Pero, si no tenemos revelación, podemos conocer las verdades bíblicas, pero no disfrutarlas; así como sucede en varias religiones “cristianas”, que tienen el conocimiento bíblico, pero al no tener revelación, no disfrutan nada.

Podemos aún proclamar las verdades bíblicas, pero sin éxito; tal como hizo la iglesia de Laodicea, que dijo que tenía toda riqueza (toda bendición); pero Dios le dijo que no tenía nada, y que era ciega; o sea, no tenía revelación (Ap 3:17-18).

Por eso, cuando Pedro confesó quién es Jesús, basado en una revelación, Jesús le dijo que sobre esa piedra edificará a la iglesia (Mt 16:16-18). Quiere decir que, Jesucristo nos edifica cuando confesamos quién es Él, basados en una revelación.

6 – Transformación

Por todo esto, necesitamos que el Espíritu Santo nos revele las verdades bíblicas que ya conocemos, para entonces sí, ser transformados. El Espíritu Santo nos da revelación por medio de la “iluminación”, es decir, “prende la luz” de nuestro entendimiento, para que comprendamos lo que está escrito en la Biblia.

Cuando Dios nos revela la salvación, no da la fe para ser salvos; cuando nos revela la sanidad, nos da la fe para ser sanos. Por esta razón, cuando lees la Biblia, pídele a Dios que el Espíritu Santo te enseñe, te dé revelación, te ilumine tus ojos espirituales, te imparta fe.

Los conocimientos bíblicos, sin revelación, no producen transformación. Solo producen una religión.

Muchas veces nuestras creencias son intelectuales, humanas. No tenemos la fe que viene de Dios por esa razón  nuestras vidas no son transformadas. Por ejemplo, esto sucede con el tema de la sanidad: sabemos que nuestras enfermedades fueron puestas sobre Jesucristo en la cruz; pero al no tener revelación sobre esta verdad, seguimos enfermos.

7 – Restauración

La Biblia dice que Jesucristo estará en los cielos

hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hch 3:21).

Estamos viviendo en ese tiempo de restauración de las verdades bíblicas. Pero, ¿Cómo llegar a ese nivel de restauración? A ese nivel de restauración llegaremos por medio de la revelación del Espíritu Santo, el cual nos ilumina las verdades, los principios bíblicos.

Dios quiere que colaboremos con él, buscando la iluminación del Espíritu Santo, para que todas las cosas sean restauradas.

En los últimos siglos Dios ha restaurado varias verdades; y cada vez que fue restaurada una verdad comenzó un gran avivamiento.

En nuestros días Dios quiere restaurar varias verdades bíblicas:

  • depender del Espíritu Santo;
  • la búsqueda de Dios;
  • conocer a Jesucristo por revelación, por iluminación del Espíritu Santo;
  • nuestra muerte y resurrección con Cristo, para poder vivir una vida abundante, victoriosa; etc.

Todo esto nos muestra que, tenemos que volver a la Biblia, pidiendo que el Espíritu Santo nos ilumine las Sagradas Escrituras, para que las verdades bíblicas sean restauradas.

No buscamos revelación de nuevas verdades; sino que, buscamos que Dios restaure las verdades bíblicas. Por ejemplo: durante siglos los cristianos entendieron que la salvación era por obras; hasta que, en el año 1517 Dios usó a Lutero para restaurar la verdad de la salvación por medio de la fe. Esta verdad siempre estuvo en la Biblia, pero al no estar iluminada por el Espíritu Santo, no se entendía. Del mismo modo, hay varias verdades bíblicas que no estamos viviendo en el día de hoy, porque no están restauradas. Por eso, en estos días, Dios está llevando a su pueblo a buscar que el Espíritu Santo ilumine las Sagradas Escrituras, para que sus verdades sean restauradas.

8 – La dependencia del Espíritu Santo

Si Dios nos está llevando a la restauración de las verdades bíblicas, entonces, Dios nos está llevando a las sendas antiguas; es decir volver a vivir lo que vivían los siervos de Dios en la antigüedad. Por eso la Biblia dice:

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer 6:16).

Si volvemos a las sendas antiguas, si volvemos a depender del Espíritu Santo, como dependían los siervos de Dios en la antigüedad, veremos un gran avivamiento en medio nuestro.

Jesús y el Espíritu Santo dependían para todo de Dios Padre. Por eso, nosotros debemos depender para todo del Espíritu Santo.

a – Jesucristo tenía todos los dones, todo el poder, pero dependía de Dios Padre:

  • “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo” (Jn 5:30).
  • “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Jn 14:10).

b – El Espíritu Santo también dependía de Dios Padre. Hablando del Espíritu Santo, Jesús dijo:

  • “No hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere” (Jn 16:13).

c – Nosotros como hijos de Dios tenemos que actuar como Jesús, quien dijo:

  • “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Jn 5:19).

En el día de hoy, Dios está llevando a su pueblo a depender del Espíritu Santo; ya que, la Biblia dice:

  • “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Za 4:6).

9 – La búsqueda de Dios

También en el tema de la restauración de la búsqueda de Dios, el Señor nos está llevando a las sendas antiguas. La Biblia dice que tenemos que buscar a Dios.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Heb 11:6).

A diferencia de la época del Antiguo Pacto, en este Nuevo Pacto en el que estamos viviendo, Dios mora en nuestros corazones, por medio del Espíritu Santo. ¿Por qué buscar a Dios, entonces, si ya lo hemos hallado, si ya lo tenemos, al tener a Cristo? Esta es la gran paradoja de la vida cristiana: buscar a Dios, siendo que ya lo hemos hallado.

En realidad, los cristianos, no buscamos a Dios para tenerlo, porque ya lo tenemos, sino que buscamos a Dios para conocerlo, para tener comunión con Él. Al desconocer esto, muchos cristianos no buscan a Dios; y por eso, sus vidas no reflejan la gloria de Dios.

Dios quiere que le busquemos en oración, entrando por la fe en el Lugar Santísimo celestial, por el camino nuevo que nos abrió Jesucristo. Al entrar en su presencia, al estar frente a la gloria de Dios, vemos nuestros propios pecados, llegamos a conocer más a Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), le adoramos, intercedemos, le escuchamos, etc.

10 – Que Dios nos dé revelación

El apóstol Pablo enseñó que tenemos que pedir revelación:

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Ef 1:17).

Pero, ¿Por qué es importante pedir revelación? Pedir revelación es muy importante porque, es la llave que abre la puerta para recibir lo que ya es nuestro en Cristo Jesús.

Veamos un ejemplo de esto; En unos versículos anteriores Pablo dice que Dios

nos bendijo con toda bendición espiritual” (Ef 1:3).

Pero si bien creemos esta verdad y la proclamamos, los frutos evidencian que, en la práctica, no pasa nada. ¿Cómo explicar esto? ¿Cómo hacer para que lo que somos en Cristo sea una realidad en nuestra vida práctica? La solución está en pedir revelación, porque al recibir revelación el Espíritu Santo nos imparte fe; y como consecuencia de esto llegamos a experimentar lo que somos en Cristo; la verdad pasa a ser vida; la creencia intelectual pasa a ser fe espiritual.

Si no hemos recibido revelación, tenemos la bendición en el banco celestial, pero, en la práctica, no la disfrutamos. Por eso, necesitamos que el Espíritu Santo nos revele, nos ilumine, las verdades espirituales, para que nuestras vidas sean transformadas. Al recibir revelación de la bendición que tenemos en Cristo, esta verdad espiritual pasa a ser vida en nuestra experiencia práctica.

11 – Recibir revelación

¿Cómo y cuándo podemos recibir revelación? Dios puede darnos revelación en cualquier momento y en cualquier lugar (en el trabajo, caminando, etc.). Pero, por lo general, Dios nos habla en los momentos en los que estamos orando, leyendo la Biblia, adorando, en las reuniones, etc.

Lo importante es tener siempre expectativa de que Dios va a hablarnos; y por eso, tenemos que tener nuestra antena celestial siempre encendida.

Una de las formas especiales de recibir revelación es entrar, por la fe, en el Lugar Santísimo celestial, por medio de la oración.

12 – Pedir

Entendiendo la importancia de la revelación, volvamos a leer la Biblia; pero ahora, pidiéndole a Dios que nos dé

espíritu de sabiduría y de revelación” (Ef 1:17).

El Espíritu Santo nos enseñará; ya que Jesús dijo;

Él os enseñará todas las cosas” (Jn 14:26).

Por: Eduardo Pedro Saracchi, profesor de Teología; graduado en Teología Pastoral, en el Instituto Bíblico Buenos Aires, de la Alianza Cristiana y Misionera.

Iglesia Evangélica en Buenos Aires, República Argentina.

Todas las publicaciones

  1. Avivamiento en la República Argentina
  2. Profecía para el pueblo de Dios
  3. 50 aniversario de Comunidad Cristiana
  4. Cavando pozos de avivamiento
  5. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 1
  6. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 2
  7. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 3
  8. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 4
  9. Señales de la segunda venida de Jesucristo- 5
  10. Señales de la segunda venida de Jesucristo – 6
  11. Señales de la segunda venida de Jesucristo -7
  12. Derramaré de mi Espíritu – 1
  13. Derramaré de mi Espíritu – 2
  14. La restauración de la gloria de Dios
  15. La importancia de la revelación
  16. La restauración del tabernáculo de David – 1
  17. La restauración del tabernáculo de David – 2
  18. Sobre esta roca edificaré mi iglesia
  19. El arrebatamiento de la iglesia
  20. El anticristo
  21. ¡Aquí viene el Esposo, salid a recibirle!
  22. Pentecostés
  23. El bautismo en el Espíritu Santo – 1
  24. El bautismo en el Espíritu Santo – 2
  25. El bautismo en el Espíritu Santo – 3
  26. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba
  27. Restauración de la promesa del Espíritu – 1
  28. Restauración de la promesa del Espíritu – 2
  29. El hablar en lenguas – 1
  30. El hablar en lenguas – 2
  31. La restauración del fuego del Espíritu Santo
  32. Semana Santa
  33. Buscando la gloria de Dios
  34. Preparándonos para el casamiento celestial
  35. Restauración del nuevo pacto – 1
  36. Restauración del nuevo pacto – 2
  37. Restauración del nuevo pacto – 3
  38. Cielos abiertos
  39. Viene crisis y viene gloria
  40. La hora de su juicio ha llegado
  41. La cena de las bodas del Cordero
  42. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 1
  43. Preparad el camino del Señor y se manifestará la gloria de Dios – 2
  44. El fuego de Dios desciende si el sacrificio está puesto sobre el altar
  45. La-señal de Jonás – 1
  46. La señal de Jonás – 2
  47. El último derramamiento del Espíritu Santo
  48. Viene el gran avivamiento mundial
  49. La restauración del testimonio de Dios
  50. Cristo es el todo y en todos
  51. Restauración de los dones y del fruto del Espíritu
  52. Restauración de la unción y la gloria
  53. Revelación del infierno
  54. Llamado a la oración
  55. Conocer a Jesucristo por medio de la revelación
  56. El descenso de la gloria de Dios – 1
  57. ¡Llegó el tiempo de Dios
  58. Laodicea la iglesia independiente
  59. La cobertura apostolica y el discipulado
  60. La Nueva Refprma Apostólica
  61. LLas puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia
  62. La restauracion del odre bíblico
  63. Haced en este valle muchos estanques
  64. El ejército de Dios
  65. El rio de Dios
  66. Jesucristo es el Mesías y el Señor
  67. Llevando el fuego del Espirítu Santo
  68. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 1
  69. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo desciende? – 2
  70. Profecias sobre el hundimiento del portaaviones USS Abraham Lincoln
  71. La restauración del acto de adoración de las ofrendas
  72. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Azusa
  73. Paradojas bíblicas
  74. El gran derramamiento del Espíritu Santo en Gales
  75. El secreto de un gran avivamiento
  76. Conocer al Cristo Glorificado
  77. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra
  78. La humillación y la exaltación de Cristo
  79. La preeminencia de Cristo
  80. En el principio era el Verbo
  81. La actitud de la iglesia frente al Coronavirus Covid-19
  82. La restauración del sacerdocio universal de los creyentes
  83. ¡El Rey ya viene!
  84. ¿Qué es lo que va a suceder en los próximos días?

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Citas bíblicas: Las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Biblia, Versión Reina – Valera (Revisión de 1960, RVR1960) © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. (Énfasis nuestro: Subrayados, negritas, aclaraciones, mayúsculas y cursivas añadidas).

Reconocimiento. Hacemos un reconocimiento de gratitud a dos grandes empresas editoriales:

  • A WordPress, por su amable permiso para editar esta publicación.
  • A Sociedades Bíblicas en América Latina, por su amable permiso para hacer citas bíblicas.

 

 

 

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